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Capítulo 207:
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“¿No crees que estamos siendo muy inoportunas?”
“Lo conozco hace mucho tiempo y sé percibir si se siente incómodo, pero puedo decirte que no es así”.
“Está bien”.
Después de llamar a Mateo y recibir una invitación para pasar unos días en su apartamento, las dos volvieron a arreglar sus cosas.
Sofía estaba feliz de tener el auto de Ethan, así pudo cargar sus cosas con más comodidad.
Mientras conducía, notó que Kate estaba sumida en sus pensamientos.
“No te pongas así, Kate, las cosas se resolverán”.
“Estaba pensando, Sofía”.
Novela corregida y publicada en hispanovelas,com
“¿Qué cosa?”
“¿Qué opinas de vender el apartamento?”
“¿Qué? ¿Cómo así?”, preguntó sorprendida. “Creo que esta sensación nunca va a pasar, ¿entiendes? Vivir allí solo empeorará las cosas. Además, es ese apartamento lo que está reteniéndome aquí. Fui muy egoísta al pensar solo en mí y no ver el otro lado. Tendrás que dejar a tu bebé en otro país, soportando estar lejos de él por un largo tiempo, solo para terminar de pagar ese apartamento. Si lo vendemos, ya no tendrás que hacerlo, y podrás conseguir el dinero que necesitas sin tener que estar lejos de tu bebé”.
“Pero Kate, ese lugar era nuestro sueño”.
“¿De qué sirve vivir en la mejor ubicación de la ciudad si ninguna de las dos va a estar realmente feliz?”
La idea de Kate era maravillosa, sería el comienzo de la solución a sus problemas. Ya no habría motivos para quedarse en Estados Unidos.
¡Espera!
La idea de que ya no hubiera motivos para quedarse en Estados Unidos hizo que sus manos temblaran, y de repente, hasta comenzó a llorar.
Sus últimos dos años en ese país habían sido tan buenos, además había logrado hacer la mejor amistad que pudiera imaginar. Después de Aurora, Kate había sido la mejor amiga que tuvo en la vida. Se entendían y se comportaban como hermanas. La idea de no verla diariamente la angustiaba.
Ya se había acostumbrado a la rutina de Nueva York y al estilo de vida que había adquirido. Imaginar que tendría que volver a México y vivir nuevamente con sus padres la desanimaba. Era como si su vida estuviera retrocediendo.
Volver a la casa de sus padres, y encima con un niño, era una idea aún difícil de digerir. Se sentía como una adolescente que había hecho algo malo y no sabía resolver sus propios problemas.
Claro que extrañaba a sus padres y su hermana en México, pero todos ya tenían sus vidas, era como si ella sobrara. Mientras que aquí, en Nueva York, al lado de su amiga, se sentía completa.
“Estás diciendo eso porque tienes la cabeza caliente”, respondió Sofía.
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