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Capítulo 231:
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«Es… Es un hombre poderoso. Cada vez que pasa junto a alguien, esta persona puede sentir su aura dominante. No deja que nadie se le acerque, excepto…». Se detuvo y terminó el pensamiento en silencio: «Excepto yo».
Como si Adon estuviera esperando a que continuara, preguntó: «¿Excepto?».
«Excepto a las personas en las que confía».
Tras unos instantes de silencio, Adon se rió entre dientes.
Sophia estaba casi perdida en sus pensamientos sobre Bryan, pero la risa de Adon la devolvió a la realidad.
«¡Oye! ¿Estás loco? ¿Por qué te ríes?».
Adon negó con la cabeza. «Eres su fan».
Sophia lo miró con el ceño fruncido. —No soy su fan, soy su…
La interrumpió una llamada telefónica. Miró su teléfono y vio el número de Bryan.
En un segundo, su ceño desapareció.
No perdió tiempo y respondió rápidamente a la llamada. —Hola, cariño.
Se mordió el labio inferior mientras esperaba a que él hablara. Bryan permaneció en silencio durante unos segundos.
Mientras tanto, Adon observaba cada uno de sus movimientos. Su sonrisa se desvaneció al verla hablar por teléfono.
—¿Dónde estás? —le preguntó Bryan a Sophia.
—De camino a casa. ¿Por qué? —preguntó ella en tono suave.
—He enviado a mi chófer a la empresa para que te recoja, pero no te ha encontrado —dijo él con calma.
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Su corazón se aceleró al oír la profundidad de su voz. Sonriendo ampliamente, cerró los ojos.
Exhaló profundamente, sintiendo que todo estaba bien entre ellos. Sabía que este hombre se preocupaba por ella. Aunque estaba furioso con ella, se había asegurado de enviar a su chófer para garantizar su seguridad.
Cuando abrió los ojos, estaban llenos de lágrimas. Se le había olvidado que había otra persona en el coche con ella.
No se daba cuenta de que el hombre sentado a su lado estaba observando cada uno de sus movimientos.
—Cariño, por favor, no te enfades conmigo. No volveré a hablar con Bruce. Te lo prometo. Bryan se tomó un breve segundo y ella supuso que estaba fumando. Se lo imaginaba fumando mientras hablaba con ella. Era un fumador empedernido. Ojalá pudiera impedir que fumara tanto.
—Hmm.
Su tarareo le calmó el corazón. Se secó las comisuras de los ojos.
Antes de que pudiera decir nada más, Bryan volvió a hablar.
—Mañana liberaré a tu hermano.
—¿EN SERIO?
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