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Capítulo 199:
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Al principio gimió suavemente, pero la intensidad aumentó hasta que gritó en voz alta, liberándose en su mano.
Creyendo que la experiencia había terminado, dejó escapar un suspiro entrecortado. Pero justo cuando pensaba que no le quedaban fuerzas para más, su miembro rozó su entrada.
Bryan contempló su cuerpo, frotándose lentamente contra su centro.
Una mano le acarició el pecho mientras murmuraba: «No sabes cuántas veces te he follado en mi mente».
Ella se mordió el labio, sin saber qué decir, sin saber cómo responder.
El placer y sus palabras obscenas la abrumaron.
Él se inclinó y besó sus labios. «Pronto se calmará».
Ella no entendió lo que quería decir hasta que un grito despiadado escapó de sus labios.
Sentía como si algo grande la estuviera desgarrando por dentro. Bryan se detuvo, dándole tiempo para adaptarse, mientras le besaba suavemente el cuello. Ella le clavó las uñas en la espalda cuando el dolor se volvió insoportable.
Después de un rato, él comenzó a moverse. Sus embestidas hicieron que el cuerpo de Sophia se desplazara sobre la cama.
Aunque empezó despacio, su ritmo se volvió más brusco con el tiempo.
El dolor comenzó a desaparecer, sustituido por oleadas de placer increíble.
«¡Ummm! ¡Cariño!».
Ella gimió y gritó cuando él tocó su punto más sensible. Ahora entendía lo que él había querido decir. El dolor se había convertido en placer, un placer tan intenso que era una delicia.
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Envolvió sus brazos alrededor de su cuello, acercándolo con todas sus fuerzas.
Sus gemidos le indicaron que él también se sentía igual de satisfecho.
«¡Joder! ¡Estás tan estrecha!».
Sus ojos se llenaron de lágrimas, no de tristeza, sino del placer abrumador que él le estaba proporcionando.
Creía de verdad que nadie más en el mundo podía hacerla sentir así.
Solo su hombre podía hacerlo. Cada caricia suya era como magia. La sujetó con firmeza por la cintura y siguió empujando profundamente dentro de ella durante lo que le pareció una eternidad.
Ella se apretó contra él una y otra vez. Se preguntaba cómo tenía fuerzas para seguir así.
Una vez más, sintió una sensación que surgía desde lo más profundo de su abdomen.
—Compañera.
Solo esa palabra, pronunciada con su voz grave, fue suficiente para llevarla al límite. Con una última embestida, se corrió dentro de ella y ambos alcanzaron el orgasmo.
El cuerpo de Sophia se entumeció cuando él terminó. El calor que se extendió por su interior le provocó sacudidas por todo el cuerpo.
Bryan la abrazó con fuerza y permaneció así durante un rato, como si intentara calmarla y tranquilizarla.
Sin embargo, su miembro seguía dentro de ella. Así que, cuando finalmente se movió y se retiró, ella se sintió vacía.
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