✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 314:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Un brazo musculoso le rodeó la cintura con fuerza protectora, mientras que su otra mano trazaba suaves trazos a lo largo de la sensible curva de su cuello, atrayéndola hacia sí con un tacto que equilibraba el poder bruto con una exquisita ternura.
Pareció pasar una eternidad antes de que Evan se apartara a regañadientes de sus labios, aunque cada parte de su ser se resistía a la separación.
Kathryn se quedó sin aliento, con las mejillas sonrojadas por el calor del deseo.
Había aprendido una valiosa lección: nunca provocar las emociones de un hombre sin estar preparada para las abrumadoras consecuencias. Un calor inconfundible ardía en lo más profundo de los penetrantes ojos de Evan, una intensidad que no dejaba lugar a malinterpretaciones.
Parpadeó lentamente y susurró su nombre, con un temblor de vulnerabilidad en la voz. «Evan…»
Ún𝖾𝗍𝗲 𝗮𝗹 𝘨𝗿𝗎р𝘰 d𝘦 T𝖾𝗹eg𝘳𝗮𝗺 𝖽e 𝗇𝗈𝘃𝖾𝘭а𝘀4𝗳а𝗇.𝘤𝘰𝗺
Su voz no fue más que un suspiro, aún impregnada de los efectos persistentes de su beso, creando sin querer un sonido que resultaba absolutamente seductor en su inocencia.
Evan tragó saliva visiblemente, un gesto que delataba su lucha interior. Su voz se redujo a un susurro tenso, que encajaba en su fondo una advertencia inequívoca. «Por favor, no muevas ni un solo músculo».
Mientras hablaba, la abrazó con más fuerza, como si intentara contener fuerzas que amenazaban con arrollar su autocontrol, tan cuidadosamente mantenido.
Kathryn permaneció perfectamente inmóvil, consciente de la gravedad del momento sin necesidad de más explicaciones. Permanecían de pie, apretados el uno contra el otro con una intimidad peligrosa; ella podía sentir la evidencia inconfundible de su excitación contra su cuerpo, nítida y electrizante en su claridad.
Tras lo que pareció un lapso de tiempo interminable, Evan exhaló un suspiro profundo y tembloroso y obligó a su pulso acelerado a ralentizarse, esforzándose por recuperar una apariencia de normalidad. —Necesito darme una ducha fría —murmuró. Con esas palabras flotando pesadamente en el aire entre ellos, entró en el baño y cerró la puerta con firmeza tras de sí.
Kathryn se quedó exactamente donde él la había dejado, con la mirada fija en la puerta cerrada, mientras su mente procesaba las profundas implicaciones de lo que acababa de suceder entre ellos.
Por fin comprendió por qué Evan le había hecho antes esa pregunta tan incisiva: él ya se había dado cuenta de que algo la preocupaba y le robaba su habitual concentración.
No la había presionado para que le diera una explicación ni le había exigido respuestas inmediatas, pero Kathryn ahora entendía con absoluta claridad que él no dejaría que el asunto quedara sin resolver por mucho tiempo.
Ya había encargado a contactos de confianza que investigaran a sus padres. Sin embargo, a pesar de sus mejores esfuerzos, aún no había nada concreto que informar. No se había encontrado ningún rastro de los padres desaparecidos de Evan. No había surgido ninguna pista prometedora. De su exhaustiva búsqueda no habían surgido respuestas satisfactorias.
El vapor aún se aferraba a la piel de Evan mientras se ponía ropa cómoda y salía del baño. Al otro lado de la habitación, Kathryn estaba sentada inmóvil en el borde de la cama, perdida en sus pensamientos. Evan frunció el ceño con un atisbo de preocupación al acercarse a ella.
Un ligero movimiento llamó su atención y levantó la vista. «¿Ya has terminado?».
Evan se sentó a su lado y le puso una mano tranquilizadora en el hombro. «Sí, ya he terminado. ¿Te sientes agotada?».
Kathryn asintió, haciendo un puchero con los labios. «Un poco, pero sobre todo solo quiero comer algo».
A Evan se le escapó una risa ahogada mientras le cogía la mano. «Vamos a buscarte algo rico para comer».
.
.
.