✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 201:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
En lugar de malgastar un tiempo precioso con este patético espectáculo, debería arrodillarse y darse unas bofetadas en la cara.
Sus rasgos se contorsionaron con una rabia apenas contenida, pero la presencia imponente de Evan actuaba como una correa invisible, refrenando cualquier impulso imprudente. La mera fuerza gravitatoria de aquel hombre bastaba para silenciar incluso a las voces más rebeldes.
Durante varios latidos, nada perturbó la tranquilidad del jardín, salvo el suave susurro de las hojas que bailaban con la brisa del atardecer.
Entonces estalló una sinfonía de tonos electrónicos, haciendo añicos el momento de paz como el cristal contra la piedra.
Los jóvenes privilegiados buscaron a tientas y frenéticamente sus dispositivos, y sus rostros se transformaron al asimilar los mensajes que les esperaban.
«Wesley, mi padre acaba de ponerse en contacto conmigo con exigencias urgentes…»
«Mi abuelo me ha convocado a casa de inmediato…»
«Mi familia insiste en que regrese sin demora…»
«Debemos partir este mismo instante…»
En cuestión de segundos, todo el grupo se había disuelto en una huida presa del pánico, abandonando a Wesley solo, sumido en su humillación ardiente.
Ú𝘯𝗲𝘁𝘦 𝘢 𝗺і𝗹еs d𝗲 𝗳аոѕ 𝗲𝗇 𝘯о𝘷𝗲𝘭𝘢𝗌4𝘧𝖺𝘯.𝖼𝗈𝗆
«¿Qué se siente al ver cómo tus aliados huyen como conejos asustados?», preguntó Kathryn de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa sarcástica jugando en las comisuras de sus labios.
Las manos de Wesley se cerraron en puños temblorosos mientras pronunciaba cada palabra con la mandíbula apretada. «Ya te he pedido perdón. ¿Qué más te hace falta para quedarte satisfecha?».
Se dirigió a Evan con una formalidad desesperada. «Señor Knight, ya se lo he contado todo».
Extendió la mano para agarrar a Anna por el brazo, intentando alejarla de aquella situación que se deterioraba por momentos.
Pero Anna se zafó con una fuerza sorprendente, con los ojos brillantes por las lágrimas contenidas. «Wesley, sigue sin mí. Tengo que hablar con mi hermana».
Después de que Wesley se marchara con evidente renuencia, toda la actitud de Anna cambió como la de una actriz consumada que asume un nuevo papel. Su expresión se transformó en una de inocencia herida. «Kathryn, por favor, perdona mi retraso… Mi primo y sus acompañantes nunca tuvieron ninguna malicia real…».
Kathryn arqueó una ceja perfectamente esculpida en respuesta.
La representación teatral comenzaba su segundo acto.
Antes de que Kathryn pudiera formular una respuesta, Anna desvió bruscamente la conversación hacia un terreno inesperado. «Kathryn, ¿cuándo exactamente dominaste unas técnicas pictóricas tan extraordinarias? ¿Podrías… plantearte enseñarme estas habilidades?».
Kathryn soltó una suave risa que no encerraba ninguna calidez. «Si educadores profesionales con amplia experiencia no han podido despertar tu potencial artístico, ¿qué ilusión te hace creer que yo podría lograrlo? Me atribuyes mucha más capacidad de la que poseo».
La realidad que se escondía tras la rapidez con la que había creado el cuadro implicaba dos elementos cruciales que Anna nunca comprendería.
En primer lugar, los implacables años de formación disciplinada bajo la tutela de su mentor y su esposa, quienes nunca le habían permitido holgazanear ni rendirse a la mediocridad. En segundo lugar, a la esposa de su mentor le había encantado especialmente pintar esa obra en concreto. Kathryn había absorbido cada pincelada y cada gradación de color tras contemplarla innumerables veces, hasta que la imagen quedó grabada para siempre en su memoria. Esa familiaridad íntima le había permitido reproducirla con una precisión tan asombrosa.
.
.
.