Deja que te lleve el corazón - Capítulo 5
✨ Nuevas novelas cada semana, y capítulos liberados/nuevos tres veces por semana.
💬 ¿Tienes una novela en mente? ¡Pídela en nuestra comunidad!
🌟 Únete a la comunidad de WhatsApp
📱 Para guardarnos en tus favoritos, toca el menú del navegador y selecciona “Añadir a la pantalla de inicio” (para dispositivos móviles).
Capítulo 5:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La noche anterior, Waylon no había pensado mucho en ello, pero por la mañana, la cuestión le golpeó con fuerza.
Dos años antes, cuando Lorenzo se había reincorporado oficialmente a la familia Hughes, Waylon había encargado que se investigara el pasado de él y de Gracie.
En cuanto Waylon vio a Gracie la noche anterior, la reconoció sin dudarlo.
Aunque ni Lorenzo ni Gracie lo conocían, Gracie parecía saber exactamente quién era e incluso sabía dónde se encontraba. Era algo que tenía que investigar.
El rostro de Gracie se tensó por un instante y parpadeó varias veces.
Ahora que lo pensaba… además de ama de casa, ella había sido la famosa hacker conocida como Alex.
—Lo oí, claro, cuando Lanny se lo contó a Lorenzo —respondió Gracie.
Si había un momento para traicionar a Lorenzo y Lanny, era ese.
—¿Lanny?
La mirada de Waylon se oscureció y se sumió en un profundo pensamiento.
Luego se acercó a Gracie, posando sus fuertes y anchos dedos ligeramente sobre la nuca de ella, lo que provocó una tensión en el aire.
—Será mejor que me lo cuentes todo o no dudaré en mostrarte lo que pasa cuando me mientes.
Gracie sintió el peso de su intensa mirada, que casi la ahogaba.
Waylon era claramente peligroso. Anoche había sido íntimo con ella, pero esta noche parecía muy serio, dispuesto a llevar las cosas a un lugar mucho más oscuro.
Si no fuera por su búsqueda de justicia, Gracie nunca se habría involucrado voluntariamente con alguien tan frío y despiadado.
—Es cierto… Lorenzo quería tu aprobación, así que le pidió a Lanny que averiguara dónde estabas —confesó Gracie.
Estaba segura de lo que decía, sabiendo que Lorenzo y Lanny ya lo habían hecho antes, por lo que no temía…
Encuentra más en ɴσνєℓα𝓼𝟜ƒα𝓷.𝒸ø𝓂 sin censura
Las amenazas de Waylon flotaban en el aire.
Al darse cuenta de que no mentía, Waylon finalmente la soltó y se sentó, enderezándose. —Está bien.
Sus ojos se posaron en la mano de Gracie y se fijó en la sangre. —¿Qué te ha pasado en la mano?
Gracie respiró hondo y maldijo para sus adentros. ¡Qué hombre tan impredecible!
—Es solo un pequeño corte con un cristal roto.
Waylon frunció el ceño al oírla y buscó el botiquín de primeros auxilios que había junto al asiento del coche.
Gracie se sorprendió un poco. Al fin y al cabo, tenía algo de decencia y se ofrecía a ayudarla con el vendaje.
Pero, al instante siguiente, Waylon le lanzó dos toallas. —Usa estas para proteger los asientos.
La expresión de Gracie se tensó ligeramente. Había estado pensando demasiado. ¿Cómo podía esperar que Waylon, a quien no le importaban los lazos familiares, mostrara alguna amabilidad?
Gracie colocó las toallas bajo su mano sin decir nada. Entonces, oyó sonar el teléfono de Waylon.
La voz de Greg sonó, seria como siempre. —Sr. Hughes, me acaban de informar de que un hacker ha irrumpido en nuestra red interna anoche. El equipo técnico no se ha dado cuenta hasta ahora. Afortunadamente, los datos están intactos y no hemos perdido nada. Ya les he pedido que investiguen más a fondo.
Gracie captó la mención de «hacker» y no pudo evitar soltar un suspiro en voz baja.
El equipo de seguridad de Waylon aún tenía mucho trabajo por delante. Ella había dejado deliberadamente rastros de su intrusión la noche anterior y les había llevado todo ese tiempo darse cuenta.
La razón por la que había dejado rastros era sencilla…
Gracie miró a Waylon y notó que su expresión cambiaba. El ambiente a su alrededor se volvió inmediatamente más tenso.
—Asegúrense de atrapar a esta persona, cueste lo que cueste.
Gracie no pudo evitar sonreír para sí misma. Sí, quería que su objetivo cayera directamente en la trampa.
Una vez terminada la llamada, Waylon miró a Gracie con expresión sombría. Ella se apresuró a borrar la sonrisa de su rostro.
—No te preocupes, Waylon. No he oído nada.
—Entonces lárgate.
Gracie no se ofendió por sus palabras groseras. Solo sonrió suavemente. «Gracias por traerme, Waylon. Buenas noches».
Después de salir del coche, Gracie vio alejarse al Bugatti con expresión seria, sin rastro de sonrisa.
En ese momento, su teléfono vibró con un mensaje de Lorenzo.
«Ya estamos divorciados. ¡Deja que Paulina me llame todo el tiempo!».
Gracie apretó el teléfono con fuerza, con el corazón agitado por la rabia y el odio.
Nunca podría borrar de su mente las últimas palabras de Paulina.
«Ojalá papá estuviera aquí conmigo».
Dado que Lorenzo era tan indiferente con su hija y no le daba el amor paterno que se merecía, Gracie decidió demostrarle lo que era perderlo todo.
.
.
.