De Exesposa Humilde a Magnate Brillante - Capítulo 643
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Capítulo 643:
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La gente siempre decía que la buena comida era la forma más rápida de llegar al corazón de alguien. Dylan se preguntaba cuánto tiempo le llevaría conquistar realmente a Christina, pero estaba seguro de una cosa: mientras ella quisiera comer, él sería el encargado de estar en la cocina. Nadie más podía asumir una responsabilidad tan importante. Una punzada de preocupación le atravesó la mente: ¿y si otro hombre intentaba ganarse su afecto con una comida deliciosa?
Christina terminó su primer plato y no dudó en servirse otro. La sopa de marisco era tan reconfortante y sabrosa que le resultaba imposible dejar la cuchara.
Con cada cumplido de Christina, Dylan se sentía como si estuviera flotando en una nube. Cada palabra de elogio no hacía más que alimentar su determinación de ser su chef personal de por vida.
Si Chloe y Eloise no hubieran estado sentadas cerca, Dylan incluso se habría arremangado y habría montado un pequeño espectáculo. Sus músculos bronceados resaltaban sobre el delantal rosa pálido, y no pudo evitar pensar que ese llamativo contraste podría jugar a su favor.
Se encontró sumido en una lluvia de ideas para conquistar a Christina, pero la visión de Chloe y Eloise lo devolvió rápidamente a la realidad. Con ellas constantemente cerca, le parecía imposible conseguir siquiera un momento a solas con ella. Estaba dispuesto a darlo todo, pero todas las oportunidades de pasar un rato a solas con Christina parecían escapársele de las manos.
Chloe y Eloise estaban a mitad de la comida cuando una extraña tensión se deslizó en el aire, como un fantasma que pasa rozándote y te deja la piel de gallina.
Miraron a su alrededor, pero no vieron nada inusual, solo una inquietud intangible que persistía justo detrás de ellas.
Lo que no sabían era que la inquietud provenía de Dylan, quien, a pesar de su aparente calma, encontraba su compañía más molesta que agradable. Mientras tanto, Christina seguía sin darse cuenta del silencioso cambio en su propio corazón, de cómo sus sentimientos por Dylan se habían ido suavizando con cada día que él la cuidaba. Cada vez que surgía un destello de afecto, lo apartaba rápidamente.
Dos días después, se reunieron de nuevo, esta vez en el hipódromo.
—Elliott —dijo Ralphy con una sonrisa burlona, dándole una palmada en el hombro—. Vas a perder contra Dylan, no hay duda.
Elliott se encogió de hombros, sin perder la confianza. —No estés tan seguro.
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Pensaba que solo había perdido contra Christina porque ella había sido entrenada por el mítico Skybreaker. Pero eso no lo hacía débil: él era Darknight, un nombre temido en la pista. Dylan, por otro lado, nunca había corrido antes. Nadie lo había visto en un coche de carreras, y mucho menos en una pista.
Elliott no podía entender cómo su título, su legado, podía verse amenazado por alguien sin experiencia.
—Mi hermano va a ganar. Es increíble, ¿sabes? —intervino Chloe con orgullo, cruzando los brazos con seguridad. Los demás quizá no conocían las habilidades de su hermano al volante, pero ella sí. Aun así, para ella, Skybreaker siempre sería el mejor piloto, y Christina, la estrella más brillante del mundo del motor.
—Tu hermano tiene talento, sin duda —dijo Elliott a Chloe, entrecerrando los ojos—. Pero yo no soy peor que él. —Se volvió hacia Christina—. Si le gano a Dylan, me debes una revancha. Y si te gano a ti, le darás un mensaje a Skybreaker de mi parte: quiero una carrera. Uno contra uno.
Esa era su verdadera ambición: enfrentarse cara a cara con la leyenda viva conocida como Skybreaker. Lo que no se daba cuenta era que la Skybreaker a la que quería desafiar era la propia Christina.
«Trato hecho», dijo Christina sin perder el ritmo.
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