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Capítulo 2022:
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De repente, Yolanda se echó a reír. Ladeó la cabeza hacia atrás mientras las lágrimas le rodaban incontrolablemente por las mejillas. La escena resultaba profundamente inquietante: parecía como si estuviera llorando y riendo al mismo tiempo, lo que hacía imposible saber si tenía el corazón roto o si le hacía gracia.
Brendon frunció el ceño. «¿Qué te hace tanta gracia?»
Por alguna razón, el sonido de su risa lo llenó de pavor, y una profunda inquietud se apoderó de él.
Yolanda lo miró con ojos casi compasivos. «Me río de lo tonto que eres. ¿De verdad crees que alguna vez tendrás otro hijo?»
«¿Qué estás insinuando?». La expresión de Brendon cambió al instante; una oleada de pánico gélido lo atravesó, seguida de una furia ardiente.
Yolanda esbozó una leve sonrisa. «Ya que las cosas han llegado tan lejos, más vale que te lo diga. La toxina de tu cuerpo ya se ha extendido por completo. No te matará a corto plazo, pero ha destruido tu capacidad para tener hijos. En otras palabras, el bebé que llevo en mi vientre es la única heredera que tendrás jamás. Nunca habrá otra».
Yolanda ya lo tenía todo planeado al detalle. Cuando se acercara la fecha del parto, tenía la intención de hacerse con un recién nacido en secreto y hacerlo pasar por suyo. Una vez que todos los miembros de la familia Dawson hubieran desaparecido, la herencia recaería naturalmente en el niño —y, como única tutora del niño, ella acabaría obteniendo el control sobre todo el imperio Dawson.
En el momento en que Brendon oyó que ya no podría tener hijos, todo su cuerpo tembló violentamente. Con un rugido furioso, se abalanzó hacia delante y volvió a agarrar a Yolanda por el cuello.
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«¡Mujer malvada!», tronó. «¡Cómo te atreves a hacerme esto!».
Para él, perder la capacidad de tener hijos era peor que cualquier humillación imaginable. El golpe a su orgullo destrozó lo último que le quedaba de autocontrol, y la rabia se tragó por completo su cordura. Solo le quedaba un pensamiento: quería a Yolanda muerta.
La respiración de Yolanda se volvió entrecortada mientras el terror se apoderaba de su corazón. Con una mano se agarraba desesperadamente el estómago mientras, con las pocas fuerzas que le quedaban, lograba articular unas palabras entrecortadas. «El… bebé…»
Esas dos palabras golpearon a Brendon como una hoja fría. Sus manos se aflojaron de inmediato.
Solo entonces recordó que el niño que llevaba dentro era su único linaje que le quedaba. Si Yolanda moría, no solo se enfrentaría a la cárcel por asesinato, sino que el linaje de la familia Dawson terminaría con él para siempre.
«Tos… tos… tos…». Yolanda se desplomó en el suelo, con el cuerpo temblando mientras una tos seca y aguda le desgarraba la garganta.
Brendon se quedó de pie junto a ella con expresión sombría, la furia ardiendo en sus ojos. Nunca había imaginado que la mujer que había estado a su lado durante tanto tiempo intentaría algún día quitarle la vida de forma tan despiadada.
Respiró lentamente y se obligó a recuperar el control. Una pizca de duda había comenzado a colarse en su mente: ¿y si Yolanda estuviera fingiendo? ¿Y si en realidad no le pasaba nada a su cuerpo? Sin un reconocimiento médico, no podía estar seguro de nada.
A medida que ese pensamiento se afianzaba, la rabia asesina que sentía en su interior se atenuó ligeramente.
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