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Capítulo 1677:
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Zahir reprimió su disgusto y, esbozando una sonrisa forzada, dijo: «La verdad es que esto está bueno».
«¿En serio?», Christina se iluminó al instante. «¡Sr. Wade, usted y yo tenemos claramente el mismo paladar!».
Zahir mantuvo la expresión impasible, aunque la sonrisa no le salía con facilidad. «Sí, parece que disfrutamos de la misma comida». Lanzó una mirada significativa al resto de su familia, instándoles en silencio a que lo probasen y reaccionasen en consecuencia. Para Christina, este plato era muy importante: de verdad quería que les gustara. Era su oportunidad de ganarse su simpatía, y no podían permitirse desperdiciarla.
Marsha frunció ligeramente el ceño mientras luchaba contra su repulsión y se llevaba a la boca un pequeño bocado de los huevos revueltos con calabacín.
«¡Oh! Esto está sorprendentemente bueno. Nunca pensé que los huevos y el calabacín pudieran saber así. —Bonnie, tienes un gusto excelente —dijo Marsha, esbozando una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
Jaxen y Laila observaron a sus padres comer y luego se acercaron al plato como si se enfrentaran a una dura prueba. Cada uno probó un bocado con cautela… y lo detestaron al instante; el sabor era casi imposible de tragar. Ambos lucharon por tragárselo, con sonrisas forzadas y dolorosamente tensas.
«¿Está bueno?», preguntó Christina con alegría, con los ojos fijos en ellos con expectante esperanza.
Jaxen y Laila asintieron, con expresiones forzadas. «Sí, está delicioso».
«Entonces tomad un poco más», dijo Christina, levantando la cuchara de servir y repartiendo los huevos revueltos con calabacín que quedaban en los platos de los Wade.
Un destello agudo brilló en sus ojos, acompañado de una leve sonrisa cómplice. Para quienes disfrutaban del plato, era un placer. Para quienes no, era un auténtico tormento. Como los Wade siempre la habían obligado a comer alimentos que no le gustaban, Christina había decidido que por fin era hora de darle la vuelta al guion.
La familia Wade se quedó mirando los montones de huevos revueltos con calabacín apilados ante ellos, aferrándose desesperadamente a sus sonrisas. ¿Lo estaba haciendo a propósito? Sabía perfectamente lo mucho que lo odiaban, y aun así los estaba obligando a comerse hasta la última migaja.
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«Vamos, tomad un poco más», animó Christina con dulzura, con los ojos brillantes de expectación.
Sin otra alternativa, los Wade masticaron lentamente el plato bajo su mirada inquebrantable. Se les revolvió el estómago, pero no tenían más remedio que aguantarlo. Su odio por el calabacín siempre había sido profundo, y ahora estaba justo delante de ellos, ineludible.
«¡Vaya! ¡Sois increíbles, os lo habéis comido todo!», exclamó Christina, fingiendo admiración mientras observaba sus platos vacíos.
Jaxen sintió cómo el resentimiento le retorcía el pecho, pero mantuvo la sonrisa. «Bonnie, ya que te encantan tanto los calabacines, ¿por qué no te preparo un festín completo de calabacines la próxima vez?».
«¡Por supuesto! Gracias, Jaxen. Siempre eres tan amable conmigo», respondió Christina dulcemente, sonriéndole.
La calidez de su voz hizo que Jaxen se sintiera momentáneamente mareado. Parecía que su sufrimiento no había sido del todo en vano: habían conseguido ganarse la aprobación de Christina. Su actitud hacia ellos había cambiado, volviéndose notablemente más suave y afectuosa. A Jaxen, en particular, le encantaba la forma en que ella pronunciaba su nombre. Le hacía sentir invencible.
El resto de la familia Wade intercambió miradas de satisfacción mientras observaban cómo los dos se acercaban. Al final, haberse tragado un plato entero de huevos revueltos con calabacín había merecido la pena.
Elliott observaba a Christina en silencio, con una sutil sonrisa en la comisura de los labios. Estaban manipulando a los Wade como si fueran unos novatos, y sin embargo estaban completamente satisfechos de sí mismos. Sabía que la dulzura de Christina era una actuación diseñada para atraparlos, pero aun así, una parte recóndita de él sentía envidia. Ojalá dedicara tanto esfuerzo a manipularlo a él. Aun sabiendo que era una trampa, caería directamente en ella.
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