De Exesposa Humilde a Magnate Brillante - Capítulo 1417
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Capítulo 1417:
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«Entonces, elijamos un restaurante. ¿Te apetece comer algo en particular?», le preguntó en voz baja, besándole la frente y acariciándole la cara con la mano, con los ojos llenos de tranquila devoción.
«Estofado. Hace mucho que no como estofado», dijo Christina con una sonrisa esperanzada. «¿Qué tal si cenamos eso esta noche?».
«De acuerdo. Estofado será». Dylan le tomó la mano y juntos salieron a la fresca noche, dejando atrás la mansión. Desde las ventanas, el personal doméstico los observaba con envidia, incapaces de ignorar la ternura con la que Dylan cuidaba de Christina.
Cualquiera podía ver que se había enamorado perdidamente de ella. El hombre que solía ser había desaparecido. Donde antes había frialdad, ahora solo quedaba afecto. En el pasado, sus sonrisas eran escasas y fugaces. Con Christina a su lado, la felicidad parecía habitar en sus ojos. Ojalá todo el mundo pudiera encontrar un amor tan verdadero como el suyo.
Pasaron varios días y Brendon regresó a la finca de los Dawson con la intención de volver a hablar con Christina. Durante días había intentado mantener la distancia, pero el último escándalo en Internet sobre ella lo había llevado al límite. Necesitaba verla.
Últimamente, viejos recuerdos de su vida con Christina invadían su mente, negándose a ser olvidados. La tranquila resistencia de ella —y la dureza de él— habían empezado a cambiar su forma de ver todo lo relacionado con su pasado.
Durante años, había resentido a Christina sin motivo, ciego a su propia crueldad. En aquel entonces, atrapado en su silla de ruedas, incapaz de caminar, la había atacado por cada decepción que se cruzaba en su camino, sin reconocer nunca que no era culpa suya. Cada frustración, cada mal humor, se lo había echado en cara, tratándola como si no fuera más que un blanco para su dolor.
Al recordar aquellos días, la culpa se apoderó de él, pesada e implacable. Poco a poco, Brendon empezó a comprender que su matrimonio no había sido solo sufrimiento. También había habido momentos felices, momentos que antes había sido demasiado amargado para apreciar. Ahora, solo al revivir el pasado, veía esos recuerdos tal y como eran.
Cuando Christina lo vio, su mirada fue fría. Lo miró fijamente, como si fuera invisible. Ese frío le dolió más que cualquier insulto.
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Brendon preguntó con voz suave: «Christina, ¿has visto lo que dice la gente sobre ti en Internet?».
Christina frunció aún más el ceño, mostrando su descontento por la forma en que Brendon había pronunciado su nombre. Volviéndose hacia él, mantuvo una expresión serena y distante. «Sr. Dawson, por favor, diríjase a mí como señorita. Gracias».
Sus palabras eran corteses, pero había algo frío en ellas, educadas, pero inequívocamente distantes.
La comprensión golpeó a Brendon como una aguja en el corazón, aguda y repentina. Los recuerdos de sus tres años juntos lo inundaron: su paciencia, su dulzura, la tranquila devoción con la que una vez lo cuidó.
En aquel entonces, Christina no era tan fría, tan inaccesible; todavía había calidez en sus ojos, una luz que hacía tiempo que se había apagado.
Brendon la miró, con el pecho oprimido, y pronunció su nombre en un susurro forzado. «Christina».
Ella ni siquiera se volvió. Después de cuidar las flores, Christina se giró con calma para salir del jardín.
«Christina». Brendon la llamó de nuevo, avanzando con paso firme y estirando el brazo para atraerla hacia él por detrás.
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