De Exesposa Humilde a Magnate Brillante - Capítulo 1190
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Capítulo 1190:
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Dylan yacía allí, observando a Christina dormir con una suave sonrisa en los labios.
Ella se acercó más a él mientras dormía, acurrucándose contra él sin darse cuenta. Su sonrisa se hizo más amplia, con los ojos llenos de algo cálido y constante, el tipo de mirada que solo le pertenecía a ella.
Quería besarle la frente, pero un pequeño roce podría despertarla. Así que, en lugar de eso, se quedó allí, observándola respirar y abrazándola con fuerza.
Tenía el brazo entumecido de haberle servido de almohada toda la noche, pero no le importaba. La incomodidad le parecía un pequeño y extraño regalo.
Al recordar lo atrevida que había sido ella la noche anterior, algo se le encogió en el pecho: una oleada de afecto.
Bajó la mirada con una suave risa, sacudiendo la cabeza ante lo mucho que ella lo había conquistado. Ahora estaba demasiado involucrado, y no lo cambiaría por nada del mundo. Ella era suya, y no iba a permitir que nadie más se acercara a su corazón.
Entrecerró ligeramente los ojos, y bajo su mirada suave asomó un aire tranquilo y protector.
Pero entonces ella se movió. Y, de repente, el acero se derritió y volvió a ser cálido.
Ella parpadeó y lo miró, sus ojos se fueron acostumbrando lentamente a la luz, y lo primero que vio fue a él, sonriente, tierno, lleno de amor, mirándola como si ella fuera lo único que importara.
—¿Cuánto tiempo llevas despierto? —preguntó Christina en voz baja, con las mejillas teñidas de un suave tono rosado.
—Desde hace un momento —murmuró Dylan, dándole un beso en la frente. Le recorrió suavemente el contorno del rostro con los dedos.
Últimamente, no podía saciarse del contacto físico entre ellos; incluso algo tan simple como tomarle la mano le parecía perfecto. Lo único que realmente quería era estar cerca de ella.
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Christina, tímida ante su intensa mirada, se acurrucó más contra él, apoyando la cara en su pecho y rodeándolo con los brazos.
Su cuerpo estaba cálido, justo en su punto. No quería soltarlo.
Cuanto más tiempo pasaban juntos, más ansiaba su contacto.
Ya fuera acurrucada en sus brazos o recostada en su regazo, el simple hecho de estar cerca de él la hacía sentir completamente en paz. A veces se quedaba allí tumbada con la cabeza apoyada en su muslo, mirándole de reojo y admirándolo en silencio.
Y si él llevaba una de esas camisas blancas medio abrochadas, sus ojos vagaban lentamente por sus abdominales, cruzaban su fuerte pecho, se detenían en esa tentadora nuez de Adán… y finalmente se posaban en su rostro ridículamente guapo que la miraba.
Ella se empapaba de cada pequeño detalle. En esos momentos de tranquilidad, el simple hecho de mirarlo le llenaba el corazón.
Ni siquiera necesitaba tocarlo, solo una mirada al hombre que amaba era suficiente para que su dopamina se desbordara y la hiciera sonreír como una tonta.
Aunque intentara parecer indiferente, el amor en sus ojos siempre la delataba.
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Nota de Tac-K: Pasen un súper excelente fin de semana queridas personitas. Dios les ama y Tac-K les quiere mucho. (ɔO‿=)ɔ ♥
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