De Exesposa Humilde a Magnate Brillante - Capítulo 1187
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Capítulo 1187:
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El logotipo y el modelo eran completamente nuevos, nunca antes vistos. Sobre el capó descansaba una corona de oro y diamantes raros, cuyo brillo deslumbraba bajo las luces.
Esa corona había sido encargada especialmente por Dylan para Christina, y su gran rareza valía decenas de miles de millones.
El superdeportivo rojo también era una creación única, diseñada exclusivamente para ella.
No pertenecía a ninguna marca establecida; Dylan había creado una marca completamente nueva para Christina, con su propio logotipo y diseño exclusivo.
Esta marca nunca estaría disponible para nadie más, solo existía para ella.
Tanto el coche como la corona eran tesoros singulares, hechos para Christina, que era incomparable.
El tono rojo intenso reflejaba a la perfección su naturaleza audaz y enérgica.
Dylan la puso suavemente de pie y le quitó con cuidado la venda de los ojos.
Sin embargo, Christina mantuvo los ojos cerrados, cumpliendo su promesa de no abrirlos hasta que él le diera permiso.
«¿Puedo mirar ya?», preguntó en voz baja.
No había sentido tanta expectación desde los momentos de vida o muerte, cuando la esperanza y la supervivencia pendían de un frágil hilo. Su corazón, helado durante tanto tiempo, parecía derretirse con el calor de Dylan, revelando su ternura oculta.
Nunca había necesitado apoyarse en nadie. Pero en el firme abrazo de Dylan, la idea de hacerlo le resultaba reconfortante.
—Sí, puedes —dijo Dylan, con una sonrisa en los labios—. Aunque no sé si te gustará.
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Por una vez, los nervios lo inquietaban, dejándolo sin saber qué hacer con las manos.
Aunque había dedicado mucho tiempo y cuidado a preparar la sorpresa, la duda lo carcomía: ¿le gustaría realmente a Christina? Sus ojos permanecieron fijos en ella, con la respiración entrecortada y las palmas húmedas por la inquietud.
Bajo su atenta mirada, Christina abrió lentamente los ojos. Lo primero que vio fue la brillante corona, cuyo resplandor no se comparaba con nada que hubiera visto antes.
Luego, su mirada se desplazó hacia el superdeportivo rojo, más impresionante que cualquier otro que hubiera visto jamás.
Sus ojos brillaron mientras se detenían en la corona, pero cuando se posaron en el coche, brillaron aún más.
Dylan supo, por la forma en que se iluminaron los ojos de Christina, que había acertado con los regalos.
Como piloto de carreras, le encantaban los coches rápidos. Él ya estaba planeando diseñar un coche de carreras personalizado solo para ella.
—Vaya… Este coche es una locura —dijo Christina, pasando los dedos por su elegante y curvilíneo chasis—. Pero nunca había visto este logotipo. ¿Qué modelo es? ¿Cuándo salió al mercado?
—Este año —respondió Dylan, mirándola con ojos tiernos—. Creé la marca y este modelo solo para ti.
Christina se quedó paralizada.
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