✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 260:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Durante unos instantes, se quedó paralizado, sin saber cómo asimilar lo que estaba viendo.
La forma en que Julian la miraba hizo que Katherine se sintiera incómoda. Le dio un pellizco discreto por detrás, indicándole que no hacía falta convertir su actuación en una obra de teatro.
Sin inmutarse, Julian la abrazó con más fuerza y le habló a Ernest con un tono tranquilo y mesurado. «Déjame echar un vistazo. Si hay algo que no me guste, te lo diré».
Los labios de Ernest se crisparon ligeramente.
Con una mano apoyada en la parte baja de la espalda de Katherine, Julian la guió hacia la ventana que se extendía desde el suelo hasta el techo.
Incluso en invierno, la ciudad brillaba: su horizonte salpicado de plata, los edificios altos y majestuosos como sacados de un sueño.
Novelas chinas traducidas en novelas4fan.com
Este ático dejaba poco que criticar.
Julian miró a Katherine, que por fin se había recompuesto. «¿Qué te parece?».
No servía de nada fingir. «Es impresionante». Y por lo que costaba, más le valía serlo.
Julian compartía esa opinión. A él también le parecía increíble.
Sin importar la hora, la vista desde esa ventana tenía su propia magia.
Compartirla con Katherine solo hacía que valiera más la pena.
Julian asintió levemente con la cabeza.
Sin perder tiempo, pasó a examinar el resto del lugar, pero nada le impresionó.
Ya estaba planeando en su mente una demolición total y una reconstrucción.
Ernest sabía que Julian tenía dinero de sobra, pero incluso él hizo una mueca de dolor. «Me gasté millones en ese sistema domótico, ¿y tú simplemente quieres tirarlo a la basura como si fuera chatarra?».
Julian replicó sin dudar: «No te lo pensaste dos veces antes de gastarte millones en tus aventuras amorosas. ¿Por qué preocuparse ahora?».
El golpe fue duro. Ernest miró a Katherine, tomado por sorpresa por lo directo que era Julian. Aun así, discutir no era su fuerte, así que se mordió la lengua para no responder.
Una vez que todo estuvo firmado y sellado, Julian pagó la totalidad del importe sin pestañear.
Ernest se quedó atónito. «¿No te dije que te lo regalaría?».
El rostro de Julian permaneció impasible. «No es necesario».
Este lugar era para Katherine. Si Ernest se lo cedía gratis, luego solo encontraría alguna excusa para reunirse con ella.
Gruñendo para sus adentros, Ernest murmuró: «Si hubiera sabido que ibas a pagar de todos modos, te habría enseñado una bonita villa y habría duplicado el precio».
Julian garabateó el cheque, se lo pasó a Ernest y luego se marchó con Katherine a elegir muebles.
«He pagado la totalidad. Eso hace que el ático sea tuyo. Así que elige lo que quieras. Todo debería ser de tu gusto».
Antes de que Katherine pudiera decir nada, la voz de Julian se interpuso, fría y cortante. «Rechazar demasiado empieza a parecer falso. Katherine, tengo dinero. Tómatelo como un gesto de generosidad por mi parte».
Exhalando un suspiro silencioso, no se molestó en discutir.
«Entonces hazme un favor», murmuró. «Si alguna vez te quedas sin blanca, no te presentes pidiéndome que pague este piso».
.
.
.