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Capítulo 699:
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Se decía a menudo que el crecimiento se producía en un instante. Nina siempre había descartado esa idea, hasta ahora. El coche se detuvo en el hospital.
Antes de salir, Daniela dio instrucciones al conductor para que llevara a Nina de vuelta a casa. Cuando Daniela se acercó a la puerta del coche, lista para irse, Nina la agarró por la manga.
Había algo casi infantil en la forma en que Nina se aferraba a ella: una súplica vacilante pero sincera de que la tranquilizara.
«Daniela, ¿por qué me ayudaste?». Su voz era suave, temblorosa, la pregunta cargada de una emoción tácita.
El tenue resplandor de la farola proyectaba a Daniela en una penumbra, oscureciendo parte de su rostro. Hubo un tiempo en que este rostro ensombrecido aterrorizaba a Nina, encarnando todos sus miedos. Pero ahora, no sentía más que una calidez y seguridad inesperadas.
Al mirar a Daniela, Nina se dio cuenta de que las personas en las que una vez confió, las que habían mostrado caras amables pero albergaban intenciones oscuras, eran los verdaderos monstruos de su vida.
«Daniela, podrías haberme dado la espalda. ¿Por qué elegiste salvarme al final?».
Daniela era el tipo de persona que podía ejecutar planes tan despiadados sin dudarlo.
Si Linden hubiera conseguido violar a Nina, las consecuencias habrían sido inevitables: Nina habría caído en la locura.
La desesperación puede convertir incluso al alma más débil en un arma, afilada y mortal. Daniela podría haber esperado pacientemente a que se desatara el caos, interviniendo más tarde como la salvadora intocable.
Pero no lo hizo.
Incluso le había dado a Nina la oportunidad de marcharse. ¿Por qué?
La mente de Nina daba vueltas con preguntas sin respuesta, pero no podía expresarlas.
La expresión de Daniela permaneció impasible mientras decía en voz baja:
«Porque es demasiado sucio».
Nina parpadeó, con el ceño fruncido por la confusión.
«¿Qué?».
El tono de Daniela no vaciló.
—Usar el nombre de Cedric para algo así… es repugnante. Lo desprecio y no dejaré que suceda. Además, quiero que nadie que realmente ame a Cedric vea mancillado ese amor. Así que no, no te salvé por tu bien. Lo hice por Cedric. ¿Te queda claro?
Nina se quedó paralizada, dándole vueltas al significado de las palabras de Daniela.
—¿Eso es todo? ¿Solo por eso?
Daniela inclinó ligeramente la cabeza.
—Eso es todo.
Una repentina oleada de emoción se apoderó de Nina. Las lágrimas se agolparon en sus ojos, derramándose por sus mejillas, no por desamor, sino por una abrumadora sensación de gratitud.
Porque, por fin, había encontrado a alguien que mantenía el amor en su forma más pura e inmaculada, al igual que ella.
Nina había pensado que ofrecerse por el bien de Cedric ya era un sacrificio monumental.
Pero la capacidad de Daniela para dejar de lado su desdén, todo en nombre del amor verdadero, le pareció aún más extraordinaria.
Después de todo, Nina había flaqueado a mitad de su plan, mientras que Daniela había seguido adelante con salvarla.
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