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Capítulo 670:
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Natalie apretó los dientes, con los ojos ardiendo de indignación. Pero al final, respiró hondo, tragándose su ira, y forzó una sonrisa.
«Nina, no quiero pelear contigo. Somos hermanas, y todas estas discusiones solo nos harán daño al final».
Nina la miró, las palabras flotando en el aire entre ellas.
«Entonces dime, ¿cómo puedo ganarme el corazón de Cedric?».
La mirada de Natalie se desvió hacia la oficina de Daniela antes de responder en voz baja: «Juega con sus preferencias».
Nina entrecerró los ojos.
—Cedric no tiene muchos intereses. Su único objetivo es Daniela.
Siguió una pausa, cargada de significado.
Nina se volvió lentamente para mirar a Natalie, con una expresión indescifrable.
—¿Entendido? preguntó Natalie, con una sonrisa pícara en los labios.
Nina se quedó quieta un momento, con la mirada distante, antes de dirigirse hacia Cedric.
Por dentro, Cedric estaba solo. Daniela había ido a una reunión.
Nina colocó una caja bellamente envuelta en el escritorio de Daniela, sus dedos rozando el embalaje. Al salir, se detuvo junto al escritorio de Cedric.
—Cedric, ¿te gustaría probar los pasteles?
Cedric abrió la boca para negarse, pero Nina añadió con una cálida sonrisa: —Le di algunos a Daniela antes, y le gustaron mucho. Así que traje otra caja hoy.
Como era de esperar, la mirada de Cedric se dirigió hacia la caja que le ofrecía Nina. Los pasteles tenían un aspecto exquisito, y su delicada fragancia a rosas se desprendía.
Cedric cogió uno y le dio un pequeño mordisco. Lo masticó pensativo y asintió.
«No están mal».
Con el rabillo del ojo, Cedric vio la caja de pasteles de rosas que descansaba sobre el escritorio de Daniela.
La sonrisa de Nina era sutil pero victoriosa cuando se dio la vuelta y se fue.
Los pasteles de rosas eran una especialidad de la ciudad natal de Brylee, delicadamente fragantes, con el toque justo de dulzura. Eran los favoritos de Brylee.
Daniela también había desarrollado una afición por ellos.
Elyse, una maestra en la cocina, los hacía a menudo, y Nina se los llevaba a Daniela.
Nina había encontrado la tarea tediosa en una ocasión, pero hoy estaba impaciente. Cuando Daniela regresó de su reunión, cogió un pastelillo y le dio un mordisco. Cedric la observaba, concentrado.
Daniela le dirigió una mirada y sonrió.
—¿Qué te pasa?
—¿Te gustan estos pasteles?
—Sí, me gustan.
—Mmm. —Cedric asintió con la cabeza y volvió a su trabajo, aunque sus pensamientos se quedaron en los pasteles.
Más tarde esa noche, mientras Daniela se preparaba para una cena, Cedric se acercó a Nina, con la curiosidad picada.
—¿De dónde has sacado esos pasteles de esta tarde?
El corazón de Nina dio un salto en su pecho, su emoción apenas contenida.
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Nota de Tac-K: Pasen una hermosa tarde lindas personitas. Dios les ama y Tac-K les quiere mucho. (ɔO‿=)ɔ ♥
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