✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 634:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Los ojos de Caiden se abrieron como platos por la sorpresa.
Daniela giró la cabeza lentamente, su mirada clara y firme se cruzó con la suya.
—¿Crees que Katrina tuvo algo que ver con la muerte de mi madre? ¿Y quién crees que es el responsable del asesinato de Katrina?
Daniela soltó una risita baja, su tono mezclado con audacia.
—¿O es que crees que yo maté a Katrina?
Sus palabras salieron con una franqueza desconcertante.
Caiden se quedó paralizado, sorprendido por su franqueza. Había esperado evasivas, tal vez desvíos, pero no esta confrontación directa. Sus ojos se movían nerviosamente, la culpa brillaba en su expresión.
—No lo sé. Todo lo que sé es que no tiene nada que ver conmigo. Si estás planeando causar problemas, no me arrastres en ellos.
Sin esperar respuesta, Caiden se dio la vuelta, decidido a huir de la tensión asfixiante.
Pero no había dado más que unos pasos cuando la voz de Daniela resonó detrás de él.
—No puedes huir de las consecuencias de tus actos.
Las palabras lo golpearon como un puñetazo en la espalda, obligándolo a detenerse.
Un escalofrío le recorrió la columna vertebral mientras se quedaba inmóvil. Lentamente, casi sin querer, se dio la vuelta.
Lo que vio le heló la sangre. Daniela estaba de pie con una confianza inquebrantable, con los brazos en alto y las manos imitando la forma de una pistola.
En ese preciso momento, una ráfaga de viento atravesó el pasillo y cerró la puerta de golpe con un estruendo ensordecedor. El sonido reverberó como un disparo, haciendo eco perfecto de su gesto de burla.
Se le cortó la respiración y el escalofrío del terror se le adentró en los huesos cuando la sonrisa de Daniela se ensanchó.
Se quedó allí, clavado en el sitio, sin palabras, mientras el pavor recorría sus venas.
Sin volver la vista, Daniela se dio la vuelta y entró con elegancia en la casa.
Cuando Cedric regresó más tarde esa noche, encontró a Daniela ya en casa.
—Has vuelto —lo saludó Daniela, con una sonrisa cálida y serena.
Cedric se quedó en la puerta.
—Has llegado antes de lo que esperaba.
«Sí. El banquete fue agotador. Necesitaba algo de tiempo para mí».
Cedric se quedó en la puerta, observando en silencio a Daniela. Después de un momento, entró.
«Katrina ha muerto. ¿Te has enterado?».
Daniela asintió.
«Lo vi en las noticias».
«No pareces sorprendida», observó Cedric.
La sonrisa de Daniela no flaqueó.
—¿Por qué debería estarlo? Yo estaba allí cuando ocurrió. Vi cómo se desarrollaba todo con mis propios ojos. ¿No es natural que no me quedara impactada?
—Esto no tiene sentido —respondió él.
Daniela soltó una suave risa.
.
.
.