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Capítulo 575:
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Al principio, la gente se limitó a observar el espectáculo, pero cuando se mencionó el nombre de Daniela, los fans se volvieron locos e inundaron el sitio web de Bennett Group en protesta.
Era la primera vez que una protesta de fans de tal magnitud se dirigía a alguien ajeno a la industria del entretenimiento.
Richard miró fijamente su pantalla con incredulidad mientras el sitio web de Bennett Group se colapsaba, lleno de mensajes de odio. Su ira estaba llegando a su punto de ebullición.
No perdió tiempo en llamar a Alexander.
«Hoy hemos perdido cinco clientes habituales más. Alexander, Daniela es tu única tabla de salvación. Si está dispuesta a ayudar, aún podríamos tener una oportunidad. De lo contrario…».
Richard no necesitó terminar la frase; Alexander entendió exactamente lo que estaba insinuando.
La familia Bennett había sufrido un revés tras otro y no había puesto en marcha ningún proyecto importante en años. Si más clientes habituales se retiraban, Bennett Group podría enfrentarse a la bancarrota.
Alexander nunca había pensado que se encontraría en una posición en la que tendría que suplicar clemencia a Daniela para mantener Bennett Group a flote.
Sintiéndose derrotado, Alexander regresó a la residencia de la familia Harper.
Pero esta vez, Katrina no fue tan acogedora como de costumbre. Había visto las noticias y estaba al tanto de la situación del Grupo Bennett hasta cierto punto.
Con un tono distante, comentó: «Ahora estás haciendo esto por ti mismo, así que no hay necesidad de que te consienta más, ¿verdad? Ya sabes lo que hay que hacer. Si quieres el dinero y la empresa, olvida tu orgullo. Ponte del lado bueno de Daniela y encontrarás la salida».
Alexander miró fijamente a Katrina, cuya actitud cambiaba más rápido que el paso de una página, y esbozó una sonrisa amarga.
¡Esta gente era increíblemente pragmática!
Sabía exactamente lo que había que hacer.
Ganarse a Daniela no era solo una ganancia personal; era la puerta a toda la riqueza y el poder del mundo. Sin ella, no le quedaría nada más que las manos vacías y los sueños destrozados.
En ese momento, Alexander se dio cuenta de lo bajo que había caído. Su orgullo, su dignidad… habían desaparecido hacía mucho tiempo. A partir de ahora, tendría que mendigar el favor de Daniela, aferrándose a la esperanza de una segunda oportunidad.
¿De qué servía el respeto por uno mismo?
Sin Bennett Group, todo era una ilusión.
El legado de su familia, todo lo que habían construido a lo largo de generaciones, no podía terminar así. No en sus manos. No podía permitir que eso sucediera.
Mientras Daniela metía el coche en la entrada de la villa, una sensación de inquietud le picaba en la nuca. No podía quitarse la sensación de que alguien la estaba observando.
Parpadeó, sus ojos se movieron rápidamente alrededor de su entorno, pero la presencia que sentía parecía haber desaparecido.
Con un arqueamiento de ceño escéptico, Daniela se quitó la sensación de encima y entró en la casa.
Más tarde esa noche, mientras estaban en el sofá viendo la televisión, Cedric le dijo a Daniela: «He hecho que tu secretaria me prepare un escritorio en tu oficina».
Daniela levantó la vista, con expresión inexpresiva.
«¿Hmm?».
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