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Capítulo 549:
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La discusión entre Joyce y Katrina había llegado a un nivel que ninguna de las dos había alcanzado antes.
«¿De verdad no vas a ayudarme? ¡Eres mi madre! Si no puedo pagar esta deuda, estoy acabada. Soy tu hija, ¿y aún así no vas a intervenir? La abuela tiene suficiente para prestarme, tal vez un millón como máximo, ¡pero eso es apenas una gota en el océano cuando se trata de los intereses! —gritó Joyce.
Katrina frunció el ceño.
—Estoy haciendo todo lo posible para encontrar una solución. ¡Pero no esperes que me venda solo para arreglar esto!
El temperamento de Joyce estalló, sus palabras fueron agudas y amargas.
«¿Por qué no? ¡Sea Caiden o cualquier otro, es lo mismo!»
La bofetada que siguió fue fuerte y resonante. Por un momento, Joyce se quedó paralizada, aturdida por la fuerza del golpe.
Se presionó la mano contra la piel que le ardía y miró a Katrina con una furia fría.
«Bien. Si no quieres ayudar, me las arreglaré sola».
Dicho esto, salió furiosa de la habitación.
Katrina se quedó en la puerta, con los ojos siguiendo a Joyce mientras salía furiosa. Un profundo y exhausto suspiro escapó de sus labios. Más tarde ese día, Katrina tomó la decisión de dejar el hospital.
Su plan era acercarse a Daniela una vez más.
Pero cuando Katrina se enfrentó a Daniela, sus palabras salieron rígidas.
«Daniela, si me divorcio de tu padre, ¿qué me darás?».
Sin levantar la vista del teléfono, Daniela respondió: «Nada. Si quieres salir, te vas sin nada». El peso de sus palabras caló y Katrina supo que la conversación había llegado a un punto muerto.
Con una mirada amarga a Daniela, Katrina se dio la vuelta y subió las escaleras.
Pasaron los días y Joyce desapareció sin dejar rastro.
A raíz de todo esto, el control de Daniela sobre la riqueza de la familia Harper se hizo más férreo, dejando a Caiden sin influencia, completamente impotente.
La situación financiera de Katrina había tocado fondo, sus fondos apenas le alcanzaban para mantenerse a flote.
Entonces, de la nada, apareció un millón de dólares en su cuenta bancaria.
Una sensación de hundimiento se retorció en el estómago de Katrina tan pronto como vio el depósito.
Sin dudarlo, verificó los detalles de la transferencia.
Como esperaba, el nombre de Joyce apareció en la pantalla, confirmando sus sospechas.
El mensaje que acompañaba a la transferencia era claro.
«Reembolso, con intereses». Katrina lo entendió de inmediato.
Joyce estaba cortando todos los lazos, cortando el último hilo que los unía.
La frustración brotaba en el interior de Katrina mientras intentaba comunicarse, pero no tenía ni idea de por dónde empezar.
En un momento de desesperación, Katrina sujetó a Daniela.
Daniela la miró con frialdad.
«Así que ahora por fin sabes lo que se siente al perder a alguien importante, ¿verdad?».
En ese instante, una sensación de frío recorrió el pecho de Katrina. Sus ojos parpadearon.
«Daniela, ¿me estás diciendo que planeaste todo esto?».
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