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Capítulo 378:
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«Ni idea. ¡Parece que ha llegado a su punto de ruptura!».
Impulsado por un sentimiento de urgencia, Cedric soltó: «Te prometo que los secretos que guardé antes nunca volverán a salir a la luz. ¡Juro que no volveré a mentirte mientras viva!».
El rostro de Cedric era una máscara de sinceridad ferviente, su corazón latía con urgencia.
«Por favor, dame la oportunidad de demostrar cuánto me importas».
Cedric sintió que lo había arriesgado todo, pero Daniela no mostró signos de aceptación inmediata.
Estaba al borde de la desesperación cuando finalmente oyó su suave voz.
«Está bien, de acuerdo».
La alegría lo inundó como una marea. Parpadeó incrédulo y luego preguntó vacilante: «¿Me dejarás cortejarte? ¿De verdad? ¿Lo dices en serio?».
Daniela no esperaba tomar una decisión así.
De simplemente salir, a probarlo, o lanzarse directamente al matrimonio, había elegido el camino más desafiante.
Sin embargo, parecía genuinamente eufórico.
Daniela sonrió y asintió.
«Sí».
Cedric empujó apresuradamente todos sus documentos hacia los brazos de Daniela, luego hizo una pausa, dándose cuenta de que ella todavía estaba ocupada.
«Estás trabajando, ¿verdad? Sigue. ¡Me aseguraré de ser un pretendiente considerado!».
Salió en silencio, incluso cerrando la puerta suavemente detrás de él como un verdadero caballero.
Ryan y Lillian se quedaron, entrecerrando los ojos desconcertados.
¿En qué demonios estaba pensando?
Había elegido cortejarla entre tres posibles caminos en lugar de apresurarse a casarse.
¿Estaba Cedric bromeando?
Cuando estaban a punto de preguntar más, notaron a alguien de pie en la escalera.
—¿Alexander?
—¿No es simplemente aceptar dejarte cortejarla? ¿De qué hay que estar orgulloso? Alexander sonrió con suficiencia.
—¿Sabes por qué Daniela no aceptó al principio, pero de repente sí?
Cedric se volvió hacia él.
—¿Qué quieres decir?
Con las manos en los bolsillos, Alexander respondió: —Porque me vio de pie junto a la escalera. Por eso accedió. No le gustas. Aceptó solo para fastidiarme. Cedric, te estás celebrando demasiado pronto.
Eres una herramienta que Daniela utiliza para pincharme.
Cedric ya no se molestaba con la actitud cuidadosa que solía tener con Daniela.
Ahora, se puso erguido, con expresión seria, pero aún mostrando algo de la emoción de antes.
—¿Daniela me usa para pincharte? Alexander, te das demasiado crédito. —Sus ojos se posaron en las costillas de Alexander.
—¿Qué? ¿Ya estás en forma? ¿Has venido solo para que te hagan daño otra vez?
Ante esas palabras, Alexander retrocedió instintivamente, con la voz temblorosa.
—¡Cedric, estás loco!
No podía entender la obsesión de Cedric por Daniela. El hombre le había dado toda su riqueza. Era una locura absoluta.
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