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Capítulo 285:
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«¿Sr. Phillips?».
Cedric se detuvo en seco.
—¿Sí? ¿Qué pasa?
Miguel se masajeó las sienes.
—¿Alguna vez has intentado impresionar a una mujer? ¡Lo estás haciendo todo mal! En serio, ¿acabas de decirle «te estaré observando»? ¡A cualquiera le parecería espeluznante, como un acosador!
Cedric lo miró con cara de póquer, desconcertado.
«¿Qué? ¿De verdad se pudieron haber tomado sus palabras de esa manera?».
Miguel volvió a suspirar.
«Asustaste tanto a la Sra. Harper que permaneció completamente en silencio durante el resto del viaje».
Cedric se burló, poniendo los ojos en blanco.
«¿Ella? ¿Asustada? De ninguna manera. Es la persona más valiente que conozco. Honestamente, si alguien está asustado, probablemente sea yo, no ella».
Sin decir nada más, cerró de golpe la puerta del coche y se dirigió a paso ligero hacia el hospital.
Mientras desaparecía en el hospital, Miguel sacudió la cabeza. Para él, Cedric parecía menos un hombre que cortejaba a alguien y más alguien dispuesto a iniciar una confrontación. Daniela apenas había salido del ascensor cuando Cedric subió las escaleras a toda velocidad, un poco sin aliento.
Daniela arqueó una ceja, y su ceño se frunció aún más.
—¿Es absolutamente necesario seguirme tan de cerca? Al menos deberías pensar en tu reputación.
Jadeando por respirar, Cedric se puso las manos en las caderas.
—¡Solo estoy aquí porque no me dejaste otra opción!
Su expresión severa se suavizó cuando un atisbo de diversión brilló en sus ojos.
—¿Y cómo te he obligado exactamente? No he hecho nada.
—¡No te hagas la inocente! Sé cómo eres.
Te guardas todo dentro y nunca te abres. Vale, Daniela —murmuró, echándose la chaqueta del traje por encima del brazo, con la frustración coloreando su voz—.
Recuerda mis palabras: ¡un día vendrás a mí y me lo contarás todo por tu cuenta! Los labios de Daniela se curvaron en una leve sonrisa.
Mientras abría la puerta de la habitación del hospital, Cedric la siguió. Para entonces, todo su comportamiento había cambiado: su chaqueta estaba de nuevo en su sitio y su expresión era gélida e indescifrable.
Alexander estaba sentado dentro de la habitación. No había previsto que Cedric lo siguiera, y verlos juntos le dejó una sensación extraña. El único pensamiento que rondaba su mente era: ¿podría Daniela estar pensando en estar con Cedric?
Los ojos de Daniela se dirigieron brevemente hacia Caiden. Sin decir una palabra más, se alejó.
El hospital pertenecía a Cedric, y en cuanto llegó, el director se apresuró a saludarlo en persona.
El médico de cabecera comenzó a explicar el estado de Caiden.
«Sufre una inflamación grave, aunque se desconoce la causa exacta. Lo estamos tratando mientras realizamos más investigaciones».
«¿Es potencialmente mortal?», preguntó Daniela con tono mesurado. El médico negó con la cabeza.
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