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Capítulo 1633:
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¿Podría obtener un aumento marginal del capital con este acuerdo?
Daniela leyó el documento y dio su consentimiento. «Sí».
Después, Daniela llamó a un representante legal para que preparara los documentos, y Brad firmó en el espacio superior.
Agarrando el acuerdo firmado, Brad sintió una oleada de alivio.
Ethan miró los documentos oficiales y una chispa de envidia brilló en su rostro. «¿Tienes tanta fe en Daniela? No lo olvides: ella acabará ajustando cuentas con nosotros».
Brad sabía que Ethan se refería a la muerte de la madre de Daniela.
Guardó con cuidado el expediente en su vehículo y se dirigió a Ethan. «Daniela me dijo una vez que se vengaría de nosotros, pero los negocios son los negocios. ¿Para qué crees que trabajamos tan duro? Todo es por el bien de nuestras familias. Ahora que ella ha asegurado un futuro próspero para la mía, por fin puedo respirar tranquilo».
Ethan murmuró: «¿Estás seguro de que realmente te hará rico?».
Brad asintió con firmeza. «Lara dijo que Daniela utilizó el nombre de Cedric para hacerse con el control del Grupo McCoy. ¿Cuál es el riesgo? Cedric lo es todo para ella. No lo saboteará para vengarse de nadie. Esta empresa está destinada a prosperar».
Ethan se quedó inmóvil.
Esa tarde, bajo el sol poniente, su mente parecía un horno de pensamientos acelerados.
En ese momento, se dio cuenta de que él había sido el ciego todo el tiempo.
Cualquier empresa creada bajo el nombre de Cedric y reforzada por la influencia de Daniela tendría inevitablemente éxito.
Si Daniela tuviera un hijo, este negocio serviría como regalo de Cedric y Daniela como padres.
¿Por qué iba ella a arriesgarse de forma imprudente?
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Brad regresó para la cena y, cuando entró, Ethan se golpeó el muslo, se subió a su coche y aceleró para alejarse.
Brad le gritó: «¡Ethan! ¿Adónde vas? ¡Estamos a punto de cenar!».
Ethan temblaba incontrolablemente, convencido de que acababa de descubrir el camino hacia la abundancia.
Se dirigía a toda prisa a la residencia de Josh para recuperar el dinero que había regalado anteriormente.
Ni en sus sueños más descabellados Ethan imaginó que regalar dinero sería tan fácil, pero recuperarlo sería imposible.
Con una sonrisa forzada, Ethan probó suerte. «Josh, sé que esto suena repentino, pero hay algo urgente en casa y realmente necesito el dinero. ¿Puedes devolverme lo que me debes?».
Una mirada fría sustituyó al encanto habitual de Josh mientras apagaba su cigarrillo. «¿Ah, sí? ¿Algo urgente? ¿Qué pasa en casa?». Se recostó en el sofá, sin siquiera fingir ser amable.
Ethan murmuró: «Es muy importante, Josh. Por favor, ¿podrías devolvérmelo?».
Sin moverse ni un centímetro, Josh dio una lenta calada y exhaló sin mostrar ni una pizca de compasión. «Ese dinero ya se ha invertido en la empresa. Ahora ya no está en mis manos».
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