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Capítulo 1591:
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Cedric se quedó mirándola fijamente, como si temiera que Daniela desapareciera si apartaba la vista.
Con un brillo juguetón en los ojos, Daniela se inclinó hacia delante. «Dime, ¿preferirías tener un niño o una niña?».
Cedric no dudó ni un instante. Le sonrió y respondió: «¡Una niña! Espero que sea tan inteligente como tú».
Desde el otro lado de la habitación, Nikolas no pudo evitar reírse. «Sabes, si resulta ser una niña, papá se quedará destrozado».
A Cedric ni siquiera se le pasó por la cabeza preocuparse por eso. Niño o niña, para él daba lo mismo. Lo único que realmente importaba era que ese niño fuera de Daniela. Su mayor deseo era que Daniela estuviera sana y salva.
Si un niño llegaba a sus vidas, sería un regalo maravilloso. Si no, Cedric también lo aceptaría.
De alguna manera, la noticia había dejado a Cedric un poco aturdido. Pasó el día como si estuviera atrapado en un sueño.
La criada intentó reprimir una risita. «El señor Phillips parece que todavía se está recuperando de la sorpresa».
Al ver a Cedric arrastrar los pies por los pasillos, los labios de Daniela esbozaron una sonrisa suave y divertida.
Sin embargo, el hechizo no duró mucho. Cedric pronto recuperó el sentido y sorprendió a todos al ofrecerle a la criada unas vacaciones prolongadas.
Nadie en la casa se lo esperaba. La criada lo miró con incredulidad.
«¿Hay alguna razón, señor? ¿He hecho algo que le haya molestado?», preguntó con los ojos muy abiertos.
Cedric se limitó a negar con la cabeza. «No has hecho nada».
Junto con las vacaciones, le entregó un sobre con una generosa bonificación en su interior.
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Una vez resuelto eso, Cedric centró su atención en Nikolas y Damon.
La voz de Damon resonó desde la sala de estar. «Un momento, ¿quiere que nos vayamos? ¿De qué se trata?».
Cedric se recostó en su asiento, con los brazos cruzados, mientras observaba a la pareja frente a él. —Mi esposa está embarazada.
La curiosidad brilló en los ojos de Nikolas. «Ya lo sabemos, Cedric. ¿Estás preocupado por Daniela? Nunca haríamos…».
Nikolas se sorprendió, ya que había dado por sentado que Cedric manejaría la situación con sutileza. En cambio, Cedric habló con una franqueza inquebrantable. —Así es. Me preocupa que podáis hacerle daño. Os lo diré claramente. La última vez que mi esposa estuvo embarazada, surgió un problema por culpa de un sirviente.
Nikolas protestó: «Somos familia, Cedric. Nunca pondríamos en peligro a tu hija».
Cedric negó lentamente con la cabeza. —La sirvienta que causó problemas la última vez era alguien en quien había confiado durante muchos años. Prácticamente me crió. Aun así, me traicionó. No puedo arriesgarme a que eso vuelva a suceder, así que durante los próximos nueve meses tengo que mantener a Daniela lo más segura posible. Eso significa eliminar cualquier riesgo, por pequeño que sea.
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