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Capítulo 1506:
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Ella le preguntó qué le pasaba, pero Cedric insistió en que estaba bien.
Mientras Daniela se preparaba para dormir, Cedric se acercó y le preguntó: «¿No te importo?».
Daniela se sentó con las piernas cruzadas en el borde de la cama, mirando a Cedric en el suave cojín, y se rió. «¿De qué estás hablando?».
Una vez que comprendió la situación, a Daniela le pareció divertido.
«Solo es una princesa de Loglil, ¿no? He visto su foto, no tiene nada de especial».
Daniela siempre había tenido confianza en su propio encanto. Nunca había sido eclipsada en belleza.
«Dejando a un lado las conexiones reales, me he ganado todo por mí misma. Creo que mi encanto eclipsa a cualquier princesa que se apoye en su linaje. Ella no es una amenaza real, así que no veo por qué debería sentir celos».
Cuando Daniela miraba a alguien a los ojos, su sinceridad era inconfundible.
Cedric se encontró con su mirada y captó el brillo inusual de sus ojos.
Daniela continuó: «Pero esa princesa tiene muy buen gusto, se ha fijado en ti. Vi los mensajes en el chat. Damon mencionó que Hamilton quería que uno de sus cinco hijos se casara con ella, pero la princesa no quedó impresionada».
Daniela se inclinó y le dio un suave beso en la frente a Cedric.
Instintivamente, Cedric cerró los ojos.
Su beso bajó desde la frente hasta la nariz afilada, y su suave risa se mezcló con el gesto antes de que finalmente presionara los labios contra los de él.
El tierno momento bañó la habitación con un halo romántico.
Daniela sonrió cálidamente, bromeando: «Parece que mi marido está un poco necesitado».
A la mañana siguiente, Hamilton consiguió una audiencia privada con la princesa de Loglil.
Ella inclinó la cabeza, mirando por encima del hombro de Hamilton con expectación, solo para encontrarse mirando al vacío. Su rostro se tensó con consternación.
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—¿No prometiste traer a Cedric aquí para hacer las paces? ¿Dónde está?
Hamilton soltó una risa baja, divertido por la evidente preocupación de la princesa.
—Tenía toda la intención de venir, de verdad. Cuando le devolvió el emblema, no tenía ni idea de que pertenecía a la realeza. Cuando descubrió quién era usted, se sintió mortificado e insistió en ofrecerle sus disculpas en persona. Por desgracia, surgió una emergencia en la empresa justo cuando se dirigía aquí. No tuvo más remedio que dar media vuelta. Me pidió que le transmitiera sus más sinceras disculpas y que esperaba poder conocerla pronto para pedirle perdón.
La princesa bajó la cabeza.
Reflexionó sobre sus dos encuentros con Cedric.
El primero había tenido lugar en el restaurante McCoy. Ella ya estaba harta de la familia McCoy, pero aquel día, una fugaz mirada a Cedric la cautivó. Había algo hipnótico en su tranquila confianza, una presencia que le causó una impresión que no podía borrar de su mente.
Su segundo encuentro fue en la ceremonia de inauguración.
Esta vez, estaban mucho más cerca. Ella vio sus ojos y, en ese instante, se sintió perdida en ellos.
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