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Capítulo 144:
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Su rápida respuesta hizo que Cedric se detuviera, considerando la posible impulsividad de su respuesta. Recapitulando, propuso: «Hazme un favor. Comprueba eso. Si ella realmente desea terminar las cosas con él, yo me encargaré».
Lillian lo miró, desconcertada.
—¿Qué estás sugiriendo? ¿Quieres decir que dejarías el contrato del Distrito Norte? Cedric, puede que no conozca todos los detalles, pero sé el enorme esfuerzo que has invertido en ese proyecto. ¡Más de 500 revisiones de diseño! ¿De verdad estás considerando dárselo a Alexander?
—No —afirmó Cedric con resolución—.
—No se lo entregaré. Hay otra forma de manejar esto. Alexander solo busca ganancias, ¿verdad? Acabo de conseguir un acuerdo para una nueva ruta aérea internacional. Se lo ofreceré a él en su lugar.
Lillian estaba visiblemente sorprendida. Una ruta aérea internacional era un activo importante, una inversión lucrativa que podía generar inmensas ganancias durante décadas.
—¡Eso es demasiado generoso para Alexander! —protestó, con la voz tensa por la incredulidad.
Cedric miró los callos de sus manos, con el rostro impasible, ocultando la tormenta de emociones que lo invadía. Con voz firme, afirmó: «Creo que vale la pena».
Estaba dispuesto a sacrificar cualquier cosa para sacar a Alexander de la vida de Daniela. Necesitaba los derechos de construcción del edificio del Distrito Norte. Al articular esto, Cedric sintió todo el peso de su determinación. Simplemente quería que Daniela, la chica de sus recuerdos de infancia, tuviera una vida alegre y serena.
La imaginaba viviendo en un espacio que él había creado, un lugar donde su risa resonaría, libre de cualquier carga. Por ese sueño, estaba dispuesto a renunciar a cualquier cosa.
Observando la mirada decidida de Cedric, Lillian asintió con resignación.
—De acuerdo, hablaré con ella.
Pero Cedric tenía más instrucciones.
—Solo averigua si realmente quiere romper los lazos. Si lo hace, yo me encargaré de los detalles. Y no se lo digas.
Lillian parecía desconcertada.
—¿Vas a tomarte tantas molestias y no quieres que ella lo sepa? ¿Qué ganas con esto?
Cedric desestimó sus preocupaciones con un gesto y regresó a la obra. ¿Qué ganaba con ello? Para Cedric, se trataba de asegurar la felicidad y la paz de Daniela. Estaba decidido, preparado para hacer lo que fuera necesario.
Mientras regresaba, su mente se agitaba con ansiedad. Le atormentaba el temor de que Daniela no deseara realmente cortar los lazos, y la posibilidad de que Alexander rechazara la propuesta.
Su secretaria, que viajaba a su lado, expresó su incredulidad con amargura.
—Alexander no rechazará esto. ¿Te das cuenta del valor de este acuerdo? ¡Podría establecer a la familia Bennett durante generaciones! Has invertido tanto en esta aerolínea: piensa en los contactos que has utilizado, las innumerables reuniones con bebidas para asegurarla. ¿Y vas a regalarla sin más?
Los ojos de Cedric se quedaron pegados al paisaje que pasaba fugazmente por la ventanilla del coche. Para él, la ruta aérea era más que una simple empresa comercial. La había concebido en medio de la noticia del divorcio de Daniela, incluso la había llamado «Línea Daniela».
Estaba pensado para ella, una forma de ofrecerle un escape y un descubrimiento si alguna vez se sentía a la deriva después del divorcio. Soñaba con mostrarle el mundo, un gesto para ayudarla a deshacerse de sus penas. Sin que Daniela lo supiera, Cedric había elaborado meticulosamente innumerables planes para ella, detallados y cuidadosamente diseñados, pero siempre había dudado en revelárselos.
No era solo inseguridad. También era miedo. Daniela era tan admirable, tan impecable, que a menudo se sentía indigno de ella. Cedric se rió sin alegría. En presencia de la mujer que amaba, se sentía como un cobarde.
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