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Capítulo 1423:
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La emoción recorrió a Nikolas como un rayo. «No la defraudaré. Juro que haré que esto funcione».
Con el contrato sellado y guardado, Carol levantó la vista. «Daniela también dijo que si alguna vez necesitas ayuda, acude a mí».
Nikolas volvió a contener la respiración. No se trataba solo de dinero. Era un acceso libre. Era el tipo de confianza que nunca había recibido de nadie, y mucho menos sin un coste.
«No dejaré que pierda ni un solo centavo», dijo con el pecho apretado por la determinación.
Nikolas se dio la vuelta y se marchó sin decir nada más, con pasos más pesados y decididos.
Detrás de él, Carol exhaló en silencio. Daniela no hacía favores. Nunca daba dinero, y mucho menos abría todas las puertas de su empresa para los negocios de otra persona. Entonces, ¿para quién era realmente?
No se trataba de Nikolas. Daniela se estaba asegurando de que, pasara lo que pasara en el futuro, Cedric tuviera algo a lo que recurrir. No estaba invirtiendo en una empresa.
Daniela le estaba asegurando un futuro.
Cedric frunció el ceño al mirar el contrato. —¿Por qué aparece mi nombre en la sección de socios? ¿No debería ser la empresa de Daniela?
Carol se encogió de hombros. —No estoy segura. Tendrás que preguntárselo a Daniela.
Justo cuando se daba la vuelta para hacerlo, Cedric vio a Alexander entrar con alguien desconocido.
—Hola —dijo Carol, acercándose—. ¿Quién es ese tipo?
Cedric preguntó a su alrededor. Uno de los guardias respondió: —Dice que es el nuevo secretario del Sr. Bennett. Se llama Arthur López.
—¿Arthur? —Cedric nunca había oído ese nombre.
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Cuando subió las escaleras, Alexander y Arthur ya estaban dentro de la sala de reuniones. Cedric se detuvo en la puerta y miró más de cerca.
El hombre vestía un traje gris claro y parecía tener unos cuarenta años. Detrás de sus gruesas gafas, su mirada penetrante apenas se movía. No le dirigió la palabra a Alexander. Se limitó a seguir garabateando en un papel.
Cedric miró a Carol. Ella entendió la señal. Al pasar junto a la silla de Arthur, se detuvo lo justo para echar un vistazo. Estaba dibujando algún tipo de gráfico. Nada que ella reconociera.
La reunión comenzó. Alexander habló primero y expuso los objetivos de la asociación, el proceso y los beneficios que ambas partes podían esperar. Daniela prestó atención y tomó notas.
Luego se detuvo. Sintió que alguien la observaba.
Levantó la vista y se encontró con la mirada de Arthur. Él le dedicó una sonrisa débil e indescifrable.
Daniela asintió levemente y volvió a los documentos que tenía delante.
Al otro lado de la mesa, Cedric no apartaba los ojos de Arthur. El hombre no miró a Alexander ni una sola vez. Su mirada estaba fija en Daniela. Seguía escribiendo, lenta y constantemente.
Más tarde, durante la reunión, Cedric se levantó y pasó detrás de Arthur. Sus ojos se fijaron en algo extraño. El papel estaba cubierto de pequeños puntos negros.
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