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Capítulo 1129:
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Bastaba con echar un vistazo rápido.
Sin embargo, no vio a Daniela; en su lugar, se encontró con Joyce.
Joyce rodeó a Alexander, inspeccionándolo de cerca.
Se llevó la mano a la boca, incapaz de contener la risa. «¡Alexander, eres tú! ¿Qué te ha pasado en la cara? ¿Has intentado convertirte en un Avatar con cirugía plástica?».
Jack salió del coche, aplaudiendo y exclamando: «¡Un Avatar! ¡He visto un Avatar de verdad!».
Joyce se aseguró de hablar más alto.
Justo cuando comenzaba el banquete, el alboroto llamó la atención de los asistentes cercanos.
La gente empezó a sacar sus teléfonos.
En medio de la multitud, Alexander oyó a Joyce gritar: «¡Daniela, ven aquí! ¡Ven a ver esto!».
Daniela no era de las que se dejaban llevar por el entusiasmo. Simplemente echó una mirada indiferente.
Alexander apretó los puños con fuerza, nervioso, y bajó la cabeza, sin querer que la mujer que amaba lo viera en ese estado.
Pero Joyce no tuvo piedad. Agarró la mano con la que Alexander se cubría la cara y se la apartó de un tirón.
El rostro de Alexander quedó completamente a la vista de todos los presentes.
En el centro de la atención de todos, Alexander podía oír los suspiros de la multitud. La vergüenza y la ira le hacían sentir extremadamente incómodo.
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Quería reaccionar, pero cuando levantó la cabeza, se encontró con la mirada distante de Daniela.
Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras susurraba: «Daniela».
Su mirada era esperanzada mientras la miraba directamente.
Deseaba que ella se acercara a él, que lo salvara de la mirada del público.
Pero no pasó nada.
Solo había silencio.
Daniela permaneció indiferente.
Lo miraba como si fuera un desconocido más. Sus ojos eran fríos, incluso algo gélidos.
Justo cuando Alexander estaba a punto de llamarla de nuevo, Daniela apartó la mirada.
Entonces oyó a Carol, que estaba junto a Daniela, preguntar: «¿Es ese Alexander?».
«No lo sé», respondió Daniela en un tono tan casual como si estuviera hablando del tiempo.
Sin mirar atrás, se adentró en el banquete.
Alexander sintió una profunda decepción.
Daniela…
¿Cómo podía mostrarle tal indiferencia?
¡Esta no podía ser la verdadera Daniela!
Joyce cruzó los brazos y se burló: «Alexander, parece que Daniela no te engañaba antes. Realmente no te ama. Solo fue amable porque pensaba que eras el chico de su pasado. Ahora, incluso sin sus recuerdos, sigue sin sentir nada por ti. Alexander, acepta la verdad. Tú y Daniela no podéis volver a lo que teníais. Ella no te ama. Nunca te ha amado».
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