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Capítulo 1109:
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Ahora que Daniela no podía tener hijos, la fingida cordialidad de Joyce no era más que una artimaña para asegurarse la herencia del niño. Los rostros de la multitud se iluminaron al comprenderlo.
Con una sonrisa burlona, Carol se dirigió al niño que se aferraba a su cuello. —Pero yo no soy tu tía. Ella es tu tía.
Señaló a alguien que estaba detrás de ella.
La multitud se volvió para seguir la mirada de Carol.
Jack sonrió torpemente. «¡Oh, solo estaba bromeando! ¡Sé quién es mi tía! ¡Tía, te he echado mucho de menos!».
A continuación, se acercó a la secretaria de Daniela, fingiendo afecto.
Los espectadores se quedaron estupefactos ante la escena.
El niño confesó su error con tanta naturalidad que reveló su habilidad para el engaño: estaba claro que no era ajeno a la mentira.
Mientras la secretaria de Daniela abrazaba a Jack, le preguntó en tono burlón: «¿Estás seguro de que soy tu tía?».
Jack se acurrucó en su abrazo, manteniendo su actuación. «¡Por supuesto! ¡Sé con certeza que eres la tía Daniela!».
Su afirmación solo sirvió para profundizar el silencio que se había apoderado de la multitud. Mientras tanto, Joyce estaba fuera, presumiendo ante la prensa. Cuando el ruido de la multitud cesó abruptamente, se preocupó.
Abriéndose paso a codazos, dijo: «Jack, deja de mezclarte con ellos. Espera aquí a tu tía».
Se detuvo, sorprendida al ver a Jack en brazos de otra mujer.
Las miradas de la multitud se dirigieron hacia Joyce, observando cómo crecía su confusión. Unos instantes después, Jack, todavía en brazos de la secretaria, la señaló y dijo: «Mamá, mira, ¡la tía me está abrazando!».
Joyce arrebató a Jack de los brazos de la mujer y miró fríamente a Daniela, que estaba en la puerta con una sonrisa burlona. —¿Jugando con un niño, Daniela? Como adulta, deberías saber que no se hace. Lo has angustiado. ¿Cómo vas a compensarlo?
La multitud se quedó paralizada y luego respiró profundamente.
¿Compensarlo?
¿Qué quería Joyce exactamente?
Dinero, por supuesto.
Joyce y Daniela no eran hermanas de verdad. Su vínculo nunca llegó al corazón. Todo era por los beneficios.
Todos se volvieron hacia Joyce, con rostros severos y críticos.
El calor le subió a la cabeza y las venas de la frente se le marcaron.
Esa horrible sensación volvió a invadirla.
Ahora solo se sentía humillada de nuevo.
Daniela siempre parecía arruinar sus planes como si no le costara ningún esfuerzo.
Joyce había intentado tenderle una trampa. Pero al final, fueron ella y Jack quienes salieron perjudicados.
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