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Capítulo 1075:
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Por un momento, el médico y la secretaria lo confundieron con una pregunta más profunda y compleja. Sin embargo, era de una sencillez desarmante.
La ansiedad de Cedric era palpable mientras insistía. «¡Necesito respuestas!».
El médico, siempre directo, pidió una aclaración. «¿Y qué le dijiste antes de que ella dijera eso?».
Enderezando la postura, Cedric respondió: «Le dije… Fingí estar compungido, tratando de ganarme su simpatía».
La secretaria preguntó: «¿Ella dijo: «No me molesta tu actuación»?».
Cedric negó con la cabeza, murmurando: «No, ella dijo: «No me molesta»».
El médico se frotó la frente, con irritación en la voz. «¿No se expresó claramente? Se refería al acto en sí, no solo a tu actuación. Estás sacando conclusiones precipitadas».
La secretaria apenas tuvo oportunidad de intervenir.
Al notar la sombra que se cernió sobre los ojos de Cedric, antes tan brillantes, el médico se quedó desconcertado. «¿Es tan grave? Si ella no lo especificó, ¿no te incluye eso a ti también?».
El silencio se apoderó de la habitación mientras Cedric permanecía mudo.
El médico se quedó sin palabras, mientras la secretaria le lanzaba una mirada fulminante. Apretó los dientes con frustración. «¿No puede hablar con un poco más de sensibilidad? Estaba empezando a sentir algo de alegría y usted se lo ha arruinado. ¿No tiene corazón? Todavía se está recuperando».
La lealtad era muy profunda en la secretaria de Cedric, al igual que la lealtad del personal de Elite Lux.
Cedric había estado en un estado de desesperación prolongado y, justo cuando había vuelto un atisbo de felicidad que iluminaba los rostros de los empleados del Grupo Phillips, las palabras descuidadas del médico lo hicieron caer de nuevo.
¡Era tan frustrante!
Sintiéndose algo alienado, el rostro del médico delató su inquietud.
¿No se le permitía decir la verdad? ¿Acaso Cedric no confiaba en su relación con su propia esposa?
Cedric estaba de muy mal humor.
Salió furioso, lanzando una mirada feroz al médico.
Abrumado por la irritación, el médico respondió en voz alta: «Cedric, ¿cómo puedes mirarme así? ¡Llevamos más de una década de amistad y me lanzas puñales por una simple observación! Recuerda que fuiste tú quien me pidió consejo. Además, Daniela dijo que no le importaba, pero no lo atribuyó solo a ti. ¿Cómo has podido malinterpretar tanto sus palabras?».
La mirada de Cedric siguió siendo gélida y sus rasgos se endurecieron.
Cada una de las palabras del doctor le dolía como una puñalada, dejándolo sin aliento.
Al ver la expresión de traición en el rostro de Cedric, el doctor dejó escapar un suspiro de cansancio. «Está bien. Lo admito, me equivoqué. ¿De acuerdo?».
La frustración de Cedric aumentó, pesada como una piedra en su pecho.
En un arrebato impulsivo, se dirigió a Elite Lux, decidido a preguntarle a Daniela al respecto. Pero al llegar, se detuvo bruscamente y retrocedió.
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