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Capítulo 1042:
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Era la amargura del amor no correspondido.
Pero ahora, ese dolor se veía ahogado por una oleada de euforia: la había encontrado de nuevo.
Llamó a su secretario y le señaló la figura de la televisión con gran entusiasmo. —¡A cualquier precio, localízala! ¿Quién es? ¿Dónde está? La imagen había aparecido en un abrir y cerrar de ojos, y había desaparecido en un instante.
El secretario examinó el anuncio, reproduciéndolo una y otra vez, hasta que, por fin, un destello, una mera sombra, le llamó la atención.
No, ni siquiera era una sombra. Era algo más tenue.
Era un reflejo borroso en un cristal oscuro, distorsionado por el ángulo, lo que hacía que la fugaz visión fuera aún más difícil de distinguir.
El secretario miró con recelo a Alexander, preguntándose si sin saberlo había caído en desgracia. ¿Por qué si no iba Alexander a ponerlo a prueba con algo tan imposible?
Pero antes de que pudiera darle más vueltas, Alexander le arrebató el teléfono y se dirigió a la amplia red de negocios bajo su influencia. «Averigua quién ha producido este anuncio. ¡Quiero respuestas!».
Casi al instante, apareció una respuesta. «Sr. Bennett, puedo ayudarle».
La respuesta provenía nada menos que de la mayor potencia publicitaria del país, una empresa que gestionaba campañas de primer nivel en todo el mundo.
Alexander envió una captura de pantalla del anuncio y dio instrucciones: «Averigua a quién pertenece este reflejo. Además, localiza dónde se rodó este anuncio, necesito la ubicación exacta».
En el momento en que pulsó enviar, una oleada de expectación lo invadió.
Tres años, tres largos y atormentados años.
Durante tres años se había ahogado en la desesperación, pero ahora, por fin, la esperanza había vuelto a abrirse paso en su pecho.
Esa noche, mientras se dirigía a un banquete, su teléfono vibró con un mensaje.
«Sr. Bennett, este anuncio pertenece a Elite Lux. He preguntado por el reflejo de la imagen, pero solo me han dicho que lo seguirán investigando y se han negado a dar más detalles. Dado el prestigio de Elite Lux, no hemos podido insistir demasiado. Sin embargo, hemos descubierto una cosa: el anuncio se rodó en Fiarantian».
Sin dudarlo, Alexander reservó un vuelo y esa misma noche partió hacia Fiarantian.
Le indicó a su chófer que estuviera listo a la entrada del banquete, para asegurarse de poder salir rápidamente en cuanto terminara.
Una vez todo listo, Alexander se dirigió al banquete, con el ánimo por las nubes.
Entre las conversaciones y el tintineo de las copas, se oían murmullos entre la multitud cerca de la entrada.
«¿Qué hace él aquí?».
«He oído que se lesionó la pierna en ese incendio y que hace poco que ha podido levantarse de la cama».
«¡Shh! ¡Baja el tono!».
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