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Capítulo 363:
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«¡Fuera! ¡Todos fuera!», gritó Eric con tono autoritario. Sus familiares dudaron, intimidados por la fuerza de su ira. La habitación se quedó en un silencio inquietante.
En ese mismo momento, Renee apareció en lo alto de las escaleras, llamando la atención con su presencia mientras comenzaba a bajar.
«¿Por qué estás aquí abajo? Vuelve arriba. ¡Esto no te incumbe!», dijo Esme inmediatamente al ver a Renee.
Renee entendió que Esme solo intentaba protegerla, pero aun así, no podía quitarse de encima la incómoda sensación.
«No dejaba de oír un zumbido desde abajo y pensé que quizá había moscas en la casa, así que bajé a comprobarlo». El tono de Renee era tan tranquilo como siempre.
Hubo una breve pausa mientras los miembros de la familia Mitchell procesaban sus palabras. Entonces se dieron cuenta: Renee acababa de compararlos con moscas. La tensión en la habitación se disparó y se produjo una explosión de indignación.
«¿A quién crees que te estás dirigiendo?».
«¿Cómo puede hablar así?».
«¡No tiene modales! Eric, ¿de verdad vas a tolerar esto?».
«¡Así es! Tío Eric, no estarás realmente involucrado con ella, ¿verdad?».
Renee se acercó al joven y, sin dudarlo, le dio una fuerte bofetada en la cara, cuyo sonido resonó en toda la habitación. El seco golpe de la bofetada cortó el aire, sumiendo la sala de estar en un incómodo silencio.
Un silencio atónito se apoderó de los miembros de la familia, que fijaron sus ojos en Renee, asombrados por su acción.
El destinatario de la bofetada era el primo de William.
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Renee le había abofeteado deliberadamente para dejar las cosas claras.
La cara del joven se hinchó rápidamente, adquiriendo un tono rojo intenso. Abrió los ojos con incredulidad mientras asimilaba la sorpresa de la bofetada. Nunca había imaginado que Renee tuviera la audacia de golpearle, y mucho menos delante de toda la familia Mitchell.
Renee se mantuvo erguida, irradiando una presencia autoritaria mientras hablaba con un tono frío y mesurado. «Esta bofetada es una lección para ti. Dado que claramente careces de modales básicos, considéralo una lección de respeto. Si continúas con tu comportamiento grosero, ¡podrías ofender a alguien que no dudará en hacerte afrontar graves consecuencias!».
Sus palabras no fueron fuertes, pero atravesaron la habitación con una intensidad que no dejaba lugar a dudas.
Durante un breve instante, el silencio envolvió la sala, con todos aún procesando lo que acababa de suceder. Pero no pasó mucho tiempo antes de que los familiares estallaran en indignación.
«¿Quién te crees que eres?», escupió uno de ellos. «¿Acaso tienes derecho a hablar así delante de nosotros?».
«¿Te atreves a pegarle?», gritó otro. «Eric, ¿no vas a hacer nada al respecto?».
Con la furia ardiendo en sus ojos, el joven que acababa de ser golpeado se abalanzó sobre Renee, dispuesto a vengarse.
«¡Inténtalo si te atreves!», rugió Eric, con voz llena de autoridad y amenaza.
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