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Capítulo 1061:
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De repente, la agarró por los hombros y la inmovilizó contra la pared, confinándola entre sus brazos. Su voz era baja y severa cuando advirtió: «Marissa, no pienses en casarte con nadie más que conmigo».
Aunque no había considerado casarse con Everett, a Marissa no le gustaba que la mandaran, ni siquiera Connor.
Irritada, dijo con firmeza: «Estamos divorciados. Ya no tenemos ninguna conexión. Con quién me case es asunto mío, no tuyo».
La expresión de Connor se volvió aún más sombría. «Entonces, ¿de verdad quieres casarte con Everett?».
Marissa resopló con desdén, levantando la barbilla con orgullo, sin confirmar ni negar.
Para Connor, su actitud parecía otra confirmación implícita. Apretó los labios, con la mirada intensa, casi como si quisiera devorarla.
A la mayoría le resultaría intimidante una mirada tan intensa, pero Marissa no era de las que se echaban atrás. Mantuvo la mirada desafiante, desafiando su poder.
Esta confrontación terminó con Connor besándola con fuerza, envolviéndola por completo con su intensa presencia.
Marissa ya había experimentado besos inesperados de Connor antes, cada uno imbuido de una cierta intensidad sigilosa.
Sin embargo, el beso de hoy trascendió todos los encuentros anteriores, rebosante de un fervor que rayaba en la agresión. Cada conexión de sus labios era profunda, como si él tratara de consumirla por completo: labios, lengua y todo.
De vez en cuando, sus dientes la rozaban dolorosamente.
Cada vez que un dolor agudo la hacía retroceder, Connor apretaba su agarre. La atraía más cerca, como si quisiera fusionar su esencia con la de ella.
Este torrente abrumador de afecto y posesividad dominante la inundó, inconfundible en su intensidad.
Marissa, siempre una hábil combatiente, siempre había creído que sus habilidades de lucha igualaban o superaban las de Connor. Nunca habían puesto esto a prueba, lo que dejaba un velo de incertidumbre entre ellos. Hoy, sin embargo, una duda creciente le susurraba que tal vez, en una contienda real, ella flaquearía ante su fuerza superior.
Su historia de besos forzados era larga y, a pesar de su matrimonio y encuentros anteriores, Marissa nunca había llegado a apreciar que la besaran sin su consentimiento.
Cada presión enérgica de sus labios provocaba un rechazo instintivo, un impulso de resistencia.
Pero su resistencia parecía casi inútil. Contra su firme determinación, ella era como una pluma contra una roca.
Sus mordiscos le causaban dolor y, con él, enfado, lo que la llevó a intentar darle una lección. Pero todas las maniobras defensivas que intentó fueron contrarrestadas sin esfuerzo. Él le capturó las manos, una y luego la otra, dejándola impotente.
Al final, se encontró completamente rodeada por sus brazos, sucumbiendo a regañadientes a los besos que le prodigaba a su antojo.
Black Mallow, conocida como la instructora jefe de la Base Doomsday, tenía fama de tener una destreza inigualable en el combate, ya que nunca había conocido a un adversario al que no pudiera vencer. Incluso su mentor, Zyair, había sentido a menudo el aguijón de la derrota a sus manos.
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