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Capítulo 917:
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El recuerdo de las amenazas de Allison hizo que Lauryn dudara. Decidió expresar su preocupación.
“Ella, ¿crees que Allison me va a chantajear otra vez?”
Ella estaba prácticamente sin aliento de exasperación ante la imprudencia de su madre. Era la primera vez que alguna vez pensó que su madre era tonta.
“¿Qué esperabas que pasara? Le diste a Allison la ventaja en bandeja de plata. Si ya logró chantajearte una vez, ¿qué la detiene de hacerlo otra vez?”
Ella se levantó de golpe y empezó a caminar de un lado a otro.
“La única solución real aquí es una permanente.”
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“Pero ella siempre tiene a Grayson y a Madison cerca. No es exactamente fácil quitarle el teléfono. Dijo que lo iba a borrar”, ofreció Lauryn con vacilación.
Ella resopló. “¿De verdad le crees? Ella nos ha odiado desde el principio, Mamá. Ha estado esperando la oportunidad perfecta para acabarnos. Necesitamos armar un plan sólido. Quédate en casa los próximos días. El problema del video déjamelo a mí.”
Un nombre destelló de repente en la mente de Ella. “Necesito hablar con Nora.”
En su última conversación, Nora se había derrumbado frente a Ella, confesando entre lágrimas que ella y Ryan habían peleado, y la razón era nada más y nada menos que Allison. Allison nunca debió haber regresado a la familia. Su presencia solo había traído caos.
Un destello frío y calculador apareció en los ojos de Ella.
Todos en la familia estaban enredados en sus propios problemas.
Ese mismo día, justo después de que Margaret terminó otra agotadora ronda de quimioterapia, el teléfono de Allison sonó. Era otra llamada del Hospital de Dellness. Esas llamadas habían estado entrando desde que trasladaron a Margaret.
“Sky, el paciente te necesita urgentemente. Por favor ven al hospital. Eres médica. ¿De verdad puedes quedarte de brazos cruzados y dejar que alguien muera?”
“Ya te dije: no voy a tratar a ese paciente. Si crees que alguien más puede hacerlo, ve a buscarlo.” Con eso, Allison cortó la llamada y bloqueó el número.
Desde que trasladó a su abuela, la gente del Hospital de Dellness no dejaba de llamar, suplicándole que salvara la vida de un paciente. Algo olía mal en todo eso.
La curiosidad pudo más que ella, y finalmente investigó los detalles del paciente.
Era un paciente de cáncer en etapa terminal en el departamento de oncología.
La condición del paciente era crítica. Solo le quedaban unos días de vida. Ningún médico sensato tomaría un caso así en esa etapa; la recomendación ética sería aconsejar a la familia que aprovechara el tiempo que le quedaba a su ser querido.
Allison sabía que esto era una trampa cuidadosamente tendida por el hospital para manchar su reputación como médica respetada.
Y aun así, las llamadas seguían entrando. Esta era la quinta.
¿De verdad la tomaban por tonta?
Frustrada, guardó el teléfono en el bolsillo y fue a platicar con el médico de Margaret.
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