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Capítulo 835:
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Apartó la cabeza de Madison con una mano suave y atrajo hacia él a Allison, que rezaba en silencio.
«Allie, no tengas miedo. Tu abuela se recuperará».
Al otro extremo del pasillo, Derek acababa de llegar cuando oyó la voz de Grayson. Se detuvo en seco.
Apretó la mandíbula con rabia. «Grayson también está aquí. ¿Qué demonios está haciendo?».
Rylan echó un vistazo y eligió cuidadosamente sus palabras. «Parece que ha estado llorando. Grayson la está consolando».
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No entró en detalles, intuyendo que Derek no querría saber más. Derek no podía ver, pero oía la suave voz de Grayson, que decía estar a su lado.
Apretó los labios, claramente frustrado por haber llegado demasiado tarde. Había acudido en cuanto se enteró de que habían llevado a Margaret al hospital, pero el tráfico había sido brutal y ahora era demasiado tarde.
—Vamos —dijo con voz seca, soltando el brazo de Rylan y decidiendo no mirar a Allison.
Rylan dudó, agarrándose a él. —¿No nos quedamos a esperar noticias de la operación?
—Que alguien se quede aquí vigilando. Nos vamos».
Con Grayson allí, daba igual que él se quedara. Al menos alguien la cuidaría bien. Solo esperaba que Margaret saliera adelante.
Esperaba que, cuando llegara el momento de que él y Allison estuvieran juntos, ella contara con la bendición de su abuela.
Allison, completamente consumida por la preocupación, ni siquiera se dio cuenta de que Derek había venido y se había ido.
Cuando por fin se abrieron las puertas del quirófano, se abalanzó hacia el médico.
«Doctor, ¿cómo está mi abuela?».
La expresión del médico era solemne. «Su cuerpo aún aguanta, pero el cáncer se ha extendido. Aunque salga adelante esta vez, no le queda mucho tiempo. La situación es muy grave. Permanecerá en la UCI durante tres días. Si todo va bien, podrá pasar a una sala normal. Asegúrate de pasar tiempo con ella, haz que sus últimos días sean lo más felices posible».
Sus palabras tenían el peso de una advertencia. Las rodillas de Allison casi se doblaron. Sintió que se derrumbaba.
Pero un par de manos la sujetaron por los hombros: Grayson había llegado justo a tiempo para estabilizarla. La dejó apoyarse en él mientras sus piernas cedían.
El aire que rodeaba a la familia Clarke estaba cargado de dolor, y Allison parecía completamente destrozada mientras veía a las enfermeras empujar la cama hacia la UCI. Se quedó paralizada fuera del cristal, mirando a Margaret tumbada en la cama con una mascarilla de oxígeno.
Ayer estaba bien. Ahora parecía que podía fallecer en cualquier momento.
Las lágrimas corrían por las mejillas de Allison; ya no podía contenerlas más. Madison sollozaba, al borde de las lágrimas.
Quería secarle la cara a Allison, pero Grayson se le adelantó y le presionó suavemente un pañuelo contra la piel.
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