✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 810:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Margaret asintió levemente con la cabeza. «No pasa nada. Dáselos a Allie».
Sin perder tiempo, Wanda trajo toda la pila de informes del hospital. Allison los hojeó uno por uno, y su expresión se ensombreció. «Faltan algunos informes. Esto no es todo».
Recordó lo reacia que se había mostrado Margaret a ir al hospital la última vez. En aquel momento, pensó que solo se trataba de su habitual miedo a los hospitales.
Mientras esperaban, Margaret se había mostrado difícil, poco dispuesta a cooperar. Y, una vez que llegaron los resultados, el médico jefe dijo que todo parecía estar bien. Allison había hojeado algunas páginas —no había nada alarmante—, así que se había llevado a Margaret a casa.
Pero ahora, los números no cuadraban. En absoluto.
Margaret se acercó y le tomó la mano. —Allie, eso es todo. Es normal que alguien de mi edad tenga algunos problemas de salud. No le des más vueltas.
𝘔𝖺́𝘴 𝗇o𝘷𝗲𝘭аѕ e𝘯 ոо𝗏𝗲𝗹𝘢𝘀𝟰𝗳an.𝖼𝗈m
—No, quiero ver los informes completos, abuela. ¿Has olvidado que estudié medicina? Déjame revisarlos como es debido. Allison se mantuvo firme, con voz más severa ahora. Se volvió hacia Wanda. «Wanda, quiero todos los informes. Todos».
Wanda se sintió dividida, atrapada entre la mujer que siempre había sido amable con ella y la chica que una vez había salvado a su nieta.
Pero al final, tomó una decisión. Volvió corriendo a la habitación y regresó con unas cuantas hojas más.
«Tu abuela no quería que lo supieras», admitió Wanda en voz baja.
Las manos de Allison temblaban mientras cogía los informes. Las dos primeras páginas le dieron como un puñetazo en el pecho. Cáncer de pulmón.
Su visión se nubló y se desplomó en la silla que tenía detrás, apenas capaz de mantenerse erguida.
El rostro de Margaret se llenó de preocupación. —Allie, cariño, ¿estás bien?
Allison respiró temblorosamente y parpadeó rápidamente mientras volvía a leer los datos, rezando para que fuera un error. Pero todos los números lo confirmaban. Margaret tenía cáncer de pulmón.
Se llevó las manos a la cabeza y sintió que el mundo daba vueltas a su alrededor. Su abuela, su roca, tenía cáncer de pulmón. Y ella, que había estado a su lado todo este tiempo, no se había dado cuenta.
Sus ojos se enrojecían y las lágrimas brotaban, corriendo por sus mejillas como un torrente que no cesaba.
Su voz se quebró mientras balbuceaba: «Abuela, ¿por qué no me lo dijiste? Te dije que soy una buena doctora. Si hubiéramos empezado el tratamiento antes, quizá habría habido una oportunidad».
Pero ahora el cáncer se había extendido demasiado. La quimioterapia era su única opción. Margaret se mantuvo serena, con voz suave, mientras acariciaba el cabello de Allison con los dedos.
«Allie, he vivido una larga vida. Sé que me equivoqué al ocultártelo. Pero la muerte es solo una parte de la vida. He hecho las paces conmigo misma. Lo que me preocupa es que, cuando yo ya no esté, te quedarás sola para enfrentarte al mundo. Pero ahora tienes a Grayson y has crecido mucho. Ya no eres esa niña pequeña que lloraba cuando los demás la acosaban».
.
.
.