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Capítulo 528:
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Sin decir nada más, Derek cerró la puerta, dejando a Elaine de pie, incómoda, en el pasillo. Con los ojos nerviosos, susurró: «Allie, por favor, no te entere nunca de lo que he dicho esta noche. Solo quería daros a Derek y a ti una oportunidad. Espero que me perdones».
A pesar de haber estado encerrada en casa estos últimos días, Elaine sentía que sus esfuerzos no habían sido en vano.
El hijo que esperaba Kaylyn podría no ser de Derek. Y Derek había aceptado el compromiso simplemente por gratitud.
Desde el punto de vista de Elaine, el vínculo entre Derek y Kaylyn se estaba desmoronando poco a poco. Solo hacía falta un pequeño empujón para separarlos para siempre, y ella estaba decidida a darlo.
En Dellness, Allison se frotó la oreja con el ceño fruncido, sintiendo que era el tema de conversación de alguien.
«Alguien está cotilleando sobre mí otra vez», murmuró, incapaz de quitarse esa sensación de encima.
Cerca de allí, el abogado del Grupo Hopkins se enfrentaba al abogado de Zane, y ambos alzaban la voz en un acalorado debate sobre el derecho de Allison a la herencia.
Zane ya había reclamado las acciones de Darrion para sí mismo. La noticia se difundió rápidamente y la mayoría de la gente lo condenó por ello, pero poco se podía hacer. Las acciones ahora pertenecían a Zane y las posibilidades de Allison de recuperarlas habían desaparecido casi por completo.
Solo podía esperar recuperar la parte que él había mantenido en fideicomiso para ella mientras era menor de edad.
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Solo dos días antes, Stefan le había prometido intervenir y ayudarla. Ahora, esa promesa había traído al abogado a su lado.
La terminología legal zumbaba en la cabeza de Allison, pero lo único en lo que podía concentrarse era en el implacable intercambio de argumentos entre los dos abogados, cuyas voces resonaban en la sala.
—Con eso, señor Clarke, lo justo es que devuelva lo que pertenece a mi cliente. De lo contrario, nos veremos en los tribunales. Le aseguro que no saldrá victorioso —declaró el abogado, con una sonrisa mesurada, casi burlona, que delataba su confianza.
La ira bullía bajo la agradable máscara de Zane, pero mantuvo la compostura y procedió a firmar los documentos de transferencia de acciones.
Bajo la experta guía del abogado, el proceso se desarrolló sin contratiempos.
Una vez que todo estuvo en orden, Allison cerró la carpeta con un destello triunfal en los ojos. «Ya ves, tío Zane, lo que se toma injustamente siempre vuelve a su sitio. Así es como funciona el mundo».
Zane captó su significado al instante y se enfureció ante sus palabras. —Una vez que algo está en mi poder, nunca lo dejo escapar fácilmente. Aun así, ahora que tienes lo que te pertenece por derecho, guárdalo con cuidado. La gente siempre estará dispuesta a aprovecharse si no estás atento.
Los comentarios sarcásticos siguieron volando durante un minuto más, pero finalmente Allison se marchó con su abogado, con una amplia y sincera sonrisa. La cara de Zane, por el contrario, estaba tormentosa mientras los veía marcharse.
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