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Capítulo 509:
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Pensó que, dado que su compromiso no era real, mantener cierta distancia con su familia podría ayudar a evitar que se enteraran.
Grayson respondió: «No hace falta. Limítate a cumplir el contrato. A mi madre le caes muy bien. Si te aburres en Dellness, no dudes en pasar tiempo con ella».
Allison respondió: «De acuerdo, claro».
No mencionó la culpa que la carcomía. Se trataba de un acuerdo comercial, mutuamente beneficioso. Sus sentimientos no le importaban a él. Lo único que tenía que hacer era desempeñar su papel.
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El mensaje de Grayson volvió a aparecer. «Mi familia y yo tenemos previsto visitar a tu familia mañana para hablar del compromiso. ¿Estarás por allí?».
Allison respondió simplemente: «Sí, estaré allí».
Grayson respondió: «Genial. Nos vemos entonces. Buenas noches».
«Buenas noches».
Madison apagó el secador y cogió un peine, peinando suavemente el largo cabello de Allison. El hecho de que Grayson y su familia vinieran a hablar del compromiso lo dejaba claro: se lo estaban tomando muy en serio.
El matrimonio no era solo entre dos personas, era entre familias. Y la familia Hopkins la trataba con auténtico respeto. Su sincera amabilidad le hacía sentir culpa en el corazón. Quizás aceptar este compromiso falso había sido un error.
Se le pasó por la cabeza una idea: quizás era hora de ser sincera. En aquel entonces, su matrimonio con Derek se había basado en un acuerdo; Glenn y Jane lo sabían.
Esa noche, mientras dormía, Allison soñó con sus padres, por primera vez en lo que le pareció una eternidad. El sueño se desarrolló en suaves tonos sepia, y sus rostros se hicieron nítidos, cálidos y familiares.
Kelsey sonrió mientras cogía en brazos a Allison, de cinco años. «Vaya, vaya, ¿quién es esta pequeña artista que pinta semejante obra maestra?».
La voz de Damon resonó con orgullo. «¡Es nuestro pequeño ángel, Allie!».
Allison agarraba un pincel y pintaba con inocente alegría sobre un pequeño lienzo. Las líneas eran torpes, los colores un desordenado borrón, pero para sus padres era como si hubiera creado una obra de arte invaluable.
Darrion le revolvió el pelo con cariño. «Bueno, pequeña, ¿cuál es tu sueño? ¿Ser pintora? ¿Médica? ¿O algo totalmente diferente?».
Kelsey le lanzó una mirada juguetona. «Sea lo que sea lo que elija, solo quiero que sea feliz, libre y llena de alegría».
«¡Exacto! Aunque Allie nunca nos dejara, me parecería bien», añadió con una sonrisa.
«¿Qué me dices, Allie? ¿Quieres quedarte con mamá y papá para siempre?».
El sueño se disipó lentamente y las risas se desvanecieron en silencio. Una sola lágrima resbaló por el rabillo del ojo de Allison.
A la mañana siguiente, Allison se despertó, todavía envuelta en la calidez del sueño. Se secó los ojos y sintió la humedad persistente.
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