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Capítulo 419:
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Rylan, con las manos en el volante, parecía atónito. El portátil que apenas podía tocar, Derek se lo acababa de entregar a Allison. El favoritismo no podía ser más evidente.
«Gracias». Una tormenta de emociones se agitó en Allison, pero no era el momento de desentrañarlas. Le dio el portátil a Xavier.
Xavier no dudó, sus dedos bailaban rápidamente sobre el teclado.
Derek entrecerró ligeramente los ojos y lo observó con una mirada más pensativa. El método de Xavier no era convencional, tenía el estilo de un hacker experimentado. Allison estaba interrogando a Jayson para obtener más detalles, pero el teléfono no era suficiente para aclararlo todo.
Jayson tenía la intención de llevar a Madison de vuelta a Beledge Manor después de salir del hotel Oregend, pero unos matones les tendieron una emboscada en la entrada y se llevaron a Madison.
Larry estaba herido y las lesiones de Jayson aún se estaban curando. A pesar de sus esfuerzos, no lograron proteger a Madison.
Jayson envió un mensaje de texto: «Iban tras Madison. Ya hemos contactado con la policía». Jayson estaba sentado, encorvado, en las escaleras del exterior del hotel Oregend, con la cara magullada e hinchada. Larry tenía un aspecto igual de maltrecho.
Su primer instinto fue llamar a la policía por el bien de Madison, a pesar de que estaban huyendo.
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Jayson pensó que, si las cosas se descontrolaban, siempre podrían huir y desaparecer de nuevo. Pero si Madison resultaba herida, ¿cómo podrían mirar a la cara a Xavier y Allison, que habían arriesgado tanto por ellos?
Un punto rojo brillante parpadeaba en la pantalla del ordenador, indicando la ubicación final: el bar DrunkDeer, en el distrito de Roseley. «Ahí es donde vamos».
A mediodía, el bar contrastaba con su habitual bullicio nocturno: estaba tranquilo, silencioso y desierto.
Con Kaylyn a su lado, Ruben entró con aire arrogante. «El padre de mi amigo es el dueño del local. Aquí no va a pasar nada».
Nunca imaginó que Kaylyn lo necesitaría de verdad y que, por una vez, él podría ayudarla.
«Hola, Ruben». Un chico de la misma edad que Ruben apareció sonriendo. «La vigilancia está desactivada. Solo manténla con vida o mi padre se enfadará».
Ese mismo chico había llamado a un par de amigos para secuestrar a Madison; Rubén le había prometido invertir en su bar.
Cuando Rubén se lo pidió, no dudó. Eso era lealtad.
Kaylyn había cambiado su elaborado vestido de novia por algo sencillo y práctico.
A pesar de su aspecto más suave, había algo en su mirada que advertía a los demás que se lo pensaran dos veces antes de meterse con ella.
Después de indicarles que pasaran atrás, el tipo dio un paso atrás, dándoles el espacio que necesitaban.
Kaylyn miró a Ruben. «¿En serio? ¿Dónde conoces a esta gente sospechosa?».
«No son sospechosos», respondió Ruben, restándole importancia. «Simplemente saben que no deben cabrearme. Esta zona es peligrosa, no entiendes cómo funcionan las cosas aquí».
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