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Capítulo 383:
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Allison, que se estaba refrescando en el lavabo, puso los ojos en blanco. «Puedes estar tranquilo. La seguridad de nuestra villa es de primera clase. Sinceramente, está más seguro en Beledge Manor».
«De acuerdo. Entonces, ¿deberíamos quedarnos para vigilarlo?», preguntó Xavier, refiriéndose a Larry.
Allison se echó agua fría en la cara con las manos y se estremeció por el repentino escalofrío. «Cuidarlo no es precisamente la forma más inteligente de emplear nuestro tiempo, pero si se recupera, tendremos un casino. Llama a Madison. Mientras ella esté allí con él y la comida llegue a la hora prevista, no tendrá ningún problema».
A diferencia de Jayson, Larry no podía moverse por sí mismo. Eso hacía que Allison confiara en que Madison pudiera manejar las cosas.
—Envía al conductor a buscarla y asegúrate de que lleve un localizador. Eso debería bastar.
Si había alguien en quien confiar, tenía que ser uno de los suyos.
Ese hospital parecía una olla a presión: demasiado ruidoso, demasiado ajetreado y con demasiada gente mirando. Un movimiento en falso y el secreto se descubriría.
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Una vez que terminaron en la oficina, Allison y Xavier regresaron al hospital. Allison seguía pensando en Larry y tenían que ver cómo estaba Madison.
Madison había seguido las órdenes sin protestar. No había salido de la habitación de Larry ni una sola vez.
—Sigue inconsciente —dijo—. Y no ha venido ningún visitante.
—De acuerdo. Cuando le den el alta para una habitación normal, lo traeremos de vuelta para que se recupere con Jayson.
Después de comprobar sus constantes vitales y revisar los gráficos, Allison se sintió tranquila: todo iba por buen camino. —Xavier puede hacer el turno de noche. Nosotros deberíamos irnos.
Con un gesto casual, Xavier dijo: «Envíame un mensaje cuando llegues a casa, ¿vale?». Entre la recuperación de Jayson y el cuidado de Larry, la mente de Allison apenas tenía espacio para nada más.
Pasaron tres días antes de que la hemorragia estomacal de Derek volviera a cruzar por su mente. A esas alturas, probablemente ya había salido del hospital.
Mientras revisaba un informe de desarrollo de productos, su concentración comenzó a disminuir.
Probablemente él estaba bien. Elaine había visitado a Xavier un par de veces, pero ni una sola vez había mencionado a Derek.
Curiosamente, Elaine, que normalmente no podía pasar cinco minutos sin mencionar a Derek, se había mantenido completamente en silencio sobre él.
Los recuerdos de ese niño amable de su infancia se colaron en su mente y Allison apretó el informe con más fuerza.
Quizás, en otra vida en la que todo este lío no hubiera ocurrido, podrían haber sido verdaderos amigos.
El repentino sonido de su teléfono la devolvió al presente. El nombre de Wanda iluminó la pantalla.
—Hola, ¿va todo bien con la abuela? —preguntó de inmediato.
—Señorita Clarke, Martin me ha dicho que su tío va a celebrar pronto un banquete de cumpleaños. Tiene pensado llamarla y pedirle que vuelva para asistir.
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