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Capítulo 158:
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«Bueno, verás, tengo un problema…». Ronald no ocultó su envidia. Se sentó en un sillón tapizado en cuero y abrió la boca para seguir hablando, pero le interrumpió un golpe en la puerta. Una secretaria entró para traerle una taza de té.
Le dejó el té delante y él no podía apartar la mirada de su rostro. «¡Maldita sea! ¡Hasta la secretaria que trabaja para este tipo está buenísima! ¡Vaya, esos dedos delgados! ¡Preciosos!». Ronald se estaba quedando boquiabierto.
La secretaria no pareció darse cuenta de nada extraño. Dejó el té sobre la mesa y salió de la oficina.
Una vez cerrada la puerta, Ronald volvió en sí. Solo entonces se dio cuenta de que James llevaba todo ese tiempo mirándolo fijamente. Carraspeó con torpeza y continuó: «¡Ejem! Se trata de Maria Song. ¡Después de atacarme, se hizo con mis vídeos y quería dejarme en evidencia! Como hombre, deberías entender que las aventuras amorosas son personales y deben seguir siéndolo». Ronald pensó que un tipo rico como James debía de tener aún más mujeres que él. Quizá James simplemente había sabido mantener mejor la confidencialidad de su vida privada.
Las marcas de mordiscos en la boca de James eran evidentes. ¿Quién le había hecho eso? Al fijarse en ellas, Ronald se preguntó si su hermana lo sabría.
James guardó silencio.
Ronald prosiguió: «¡Si esto sale a la luz, el Grupo Tang está acabado! Por favor, haz algo. Si no es por mí, piensa en Alina». No era tan estúpido como para cavarse su propia tumba. «Esa zorra de María Song tendió una trampa a Alina y dijo que mi hermana iba a matarla. También dijo que tenía información comprometedora sobre los dos. ¿Puedes echarme una mano? ¿Por favor? Vamos a ser familia, ya lo sabes».
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James no quería escuchar sus tonterías. Obviamente, Ronald quería involucrarlo en el destino de la familia Tang insistiendo en que pronto serían familia. «Ve al grano», dijo con impaciencia.
Al darse cuenta de su impaciencia, Ronald dejó de adularlo. «James, ¿puedes confiscar los vídeos y todo eso que María tiene para chantajearnos? Si no tiene esas cosas, ya no podrá amenazar a los Tang. Podremos continuar con la demanda contra ella».
El hombre se mantuvo impasible. «No tienes por qué acudir a mí. Ya sabes lo que quiere. ¿Por qué no se lo das?».
James se preguntó si María había decidido combatir el fuego con fuego porque se había dado cuenta de que él no la ayudaría. Puesto que había conseguido los vídeos de la orgía de Ronald, tenía a alguien de su lado, alguien con recursos.
Ronald sabía perfectamente a qué se refería James, pero conseguir que Alina aceptara aquello era imposible. Ella no retiraría la demanda. Por eso había acudido a suplicarle un favor a James. Él también quería darle una lección a María. Tenía que pagar por haberle atacado.
«Yo… me temo que me saldría el tiro por la culata. Que canceláramos la demanda contra ella y que, de todos modos, ella siguiera adelante y nos arruinara. ¡Hiciste bien en divorciarte de ella tan rápido!«
Los ojos de James se ensombrecieron, pero no dijo nada.
«Si Maria Song acaba en la cárcel, ya no podrá molestarte más, ¿verdad?». Ronald pensó que James también debía de odiar a Maria. Al fin y al cabo, ella había matado al hijo de aquel hombre.
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