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Capítulo 949:
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Sentada junto al piano, las manos de Nora danzaban por las teclas, manchándolas de sangre roja brillante.
Las yemas de sus dedos tenían muchas heridas, cada pulsación dejaba una nueva marca roja.
El dolor que le atravesaba los dedos era intenso. Nora apretó los dientes y siguió tocando la melodía.
Al final, tenía los dedos entumecidos, desconectados de su cuerpo. Tocaba por pura memoria muscular.
Lo que antes le proporcionaba consuelo, ahora le parecía una tortura autoinfligida.
Entre las teclas blancas, se veían claramente cuchillas plateadas afiladas, manchadas de sangre y esparcidas.
Cuando la última nota se desvaneció, Nora se desplomó sobre las teclas, sintiendo una oleada de dolor en las palmas de las manos.
Pasaron treinta minutos. Para aquellos que no estaban familiarizados con el piano, parecía un éxito.
Pero para los versados en música, la lucha de Nora era inconfundible.
Después de la actuación, Nora se sentó en el escenario un momento antes de levantarse para saludar a los jueces y al público.
Su salida del escenario fue más pesada que su entrada segura.
Los ojos de Sean, oscuros y hirvientes, estaban llenos de una tormenta de ira.
«Vamos a los camerinos».
Acababa de revisar las imágenes de vigilancia, su rostro se oscureció, como una tormenta inminente, asfixiando a quienes lo rodeaban.
Susanna y Joanna intercambiaron miradas cómplices. Algo había ido mal con Nora.
Phillip y Duncan se miraron y se apresuraron a seguirlos.
«Nora».
Amy había estado esperando impaciente entre bastidores a que Nora terminara su actuación. En cuanto Nora bajó del escenario, Amy corrió a su lado.
«Ahora mismo en el escenario…»
Antes de que Amy pudiera terminar su frase, notó el rostro inusualmente pálido y los brazos temblorosos de Nora.
«Dios mío, tus manos…»
Agarró las muñecas de Nora, jadeando de asombro. «¿Cómo ha podido pasar esto?»
Las yemas de ambas manos estaban cortadas, algunas heridas tan profundas que la sangre y la carne viva quedaban al descubierto.
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