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Capítulo 917:
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Los concursantes reunidos, procedentes de varios países, quizá no entendieron los detalles de la discusión, pero la tensión entre las partes en conflicto era inconfundible.
La expresión de Kayla cambió sutilmente varias veces. Conocida por su aplomo intelectual y elegancia, siempre mantuvo la compostura, evitando cualquier disputa.
Tomó la mano de Nancy con delicadeza y la tranquilizó: «Nancy, concéntrate en tu actuación más tarde. No dejes que nada más te distraiga».
La mujer de mediana edad parecía dispuesta a añadir sus pensamientos, pero Nora intervino rápidamente.
«Amy, no hay necesidad de preocuparte por sus payasadas», dijo tranquilizándolas. Estaba claro para ella que Nancy y Kayla carecían de confianza, y trataban de encontrarla de maneras menos recomendables.
Amy Payne se volvió a sentar junto a Nora, con un tono preocupado. «Nora, recuerda irte a casa inmediatamente después de la competición. Te está esperando».
La competición requería la llegada anticipada de sus participantes, una semana antes de su inicio, y se extendía a lo largo de dos semanas para incluir las finales.
Los ojos color ámbar de Nora se suavizaron, revelando un rastro de dependencia mientras respondía: «Es raro que me aventure a salir. No me apetece volver demasiado pronto».
Amy insistió: «Puedes disfrutar de tu tiempo aquí durante la competición. Sin embargo, es importante que regreses inmediatamente después de que termine».
Era una orden de su jefe, dada antes de que Nora se fuera.
«Aún no te has recuperado del todo. Ha conseguido el mejor médico para ti. No le falles».
«Lo sé», murmuró Nora, con la voz teñida de cansancio por los repetidos recordatorios.
Luego volvió a centrar su atención en la actuación que se desarrollaba en el music hall.
El Concurso Nacional de Piano Bellfolk era realmente prestigioso y solo atraía a los intérpretes más hábiles.
Sin embargo, Nora pudo discernir que Nancy, en la ceremonia de apertura, parecía algo poco preparada.
Ahora era el turno de Nora.
Vistiendo su vestido de actuación, se acercó al piano con gracia. Sentándose, se colocó con elegancia.
El silencio envolvió la sala antes de que sus delgados dedos liberaran un torrente de notas, cautivando a todos con la belleza de la melodía.
Amy se aseguró un lugar privilegiado para grabar la actuación de Nora y enviárselo directamente a su jefe. «Todo está bien con ella, señor». Observó a Nora con afecto. En el escenario, Nora parecía vibrante y llena de vida, un marcado contraste con su actitud habitual, más distante. Amy no podía negar que la situación de Nora era trágica.
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