✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 895:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Al llegar, Joanna llamó y entró. Inmediatamente se vio envuelta en la oscuridad.
La penumbra interior le oprimió el ánimo, lo que la llevó a encender la luz. El repentino resplandor hizo que Trudy se diera la vuelta bruscamente en la sala de estar.
Joanna no notó nada extraño y colocó los regalos sobre la mesa.
«Hola, Sr. y Sra. Davies, soy Joanna Andrews, una buena amiga de Norah».
Después de presentarse, asintió con la cabeza a Gil. «Pido disculpas por no haber venido antes».
Desde que Norah había desaparecido, Joanna había estado reflexionando sobre sus recuerdos compartidos y se dio cuenta de que no había cumplido muchas promesas. Ahora estaba decidida a cumplirlas una por una.
Gil asintió. —Eres un alma bondadosa. Gracias por pensar en nosotros. La próxima vez, por favor, no traigas regalos. Nos basta con verte.
Reconoció a Joanna, ya que ella estaba a menudo con Norah. Después de que Susanna fuera hospitalizada, Joanna la había cuidado con frecuencia. Trudy se adentró en la sala de estar sin dirigirse a Joanna.
De pie en el pasillo, Joanna miró hacia la habitación. «Norah dejó claro que los regalos son imprescindibles cada vez que paso por aquí. ¡Incluso se ofreció a pagar la cuenta ella misma! Así que, naturalmente, los regalos para vosotros dos son imprescindibles».
Parpadeó juguetonamente, tratando de inyectar algo de humor para aligerar el ambiente sombrío de la casa.
«Ambos iremos a visitarla cuando regrese. Sr. y Sra. Davies, tengo que irme ahora. Cuídense.
Se despidió con una sonrisa. A pesar de su actitud fría, no le importó y se dio la vuelta para irse.
En cuanto salió, su sonrisa se desvaneció. Joanna miró la puerta cerrada con tristeza. Había notado algunos objetos en una mesita en la esquina de la sala de estar. Además, Gil había hablado con ella en el pasillo, prefiriendo no dejarla entrar.
De vuelta en la casa, Trudy levantó su envejecido rostro, con los ojos rojos y llorosos. Comenzó a llorar de nuevo.
«Norah siempre se preocupó por nosotros, incluso cuando estaba de viaje de negocios. Solo se fue tres meses. ¿Cómo pudo haber pasado esto?». Gil se había enterado de la desaparición de Norah por Susanna la semana anterior. Había intentado ocultarle la noticia a su esposa, pero se encontraba demasiado distraído en casa. Al final, Trudy lo presionó para que se lo contara.
Su hogar quedó entonces envuelto en tristeza.
«¡Qué chica tan extraordinaria! Era tan amable con nosotros. Ni siquiera hemos conocido a su nuevo novio…».
.
.
.