✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 619:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
El personal médico de las ambulancias se puso rápidamente manos a la obra para tratar a los heridos.
Norah se acercó al jefe de departamento y declaró: «Quiero quedarme y ayudar».
Tenía la intención de gestionar el triaje, asegurándose de que los pacientes fueran enviados rápidamente a tratamiento de emergencia.
El jefe del departamento, confiado en las habilidades de Norah, asintió y dijo: «De acuerdo».
Con la mascarilla bien colocada, Norah se dirigió resueltamente hacia uno de los vehículos mientras los bomberos trabajaban para quitar la puerta.
Era un taxi. A través de la ventana destrozada, Norah vio a un padre que sostenía a su hija, que parecía tener cinco o seis años. El coche estaba aplastado y, en el reducido espacio, el padre había doblado el cuerpo para proteger a su hija con los brazos.
Volvió la mirada hacia los bomberos, con los ojos llenos de esperanza.
«Ayuda, ayuda…», susurró débilmente, con la voz apenas audible.
El hombre acunaba el cuerpo de su hija, sintiendo cómo se le escapaban las fuerzas y su conciencia se desvanecía. Los gritos agonizantes de su hija instaban a los bomberos a moverse más rápido.
«Papá, tengo mucho miedo…», susurró.
«Vas a estar bien. Papá está aquí…» Su voz era un leve murmullo en el oído de su hija. «Sé fuerte y vive…»
Cuando la puerta se abrió con un chirrido, el hombre utilizó su propio cuerpo como escudo para proteger a su hija de los escombros que volaban. Un objeto le golpeó en la cabeza, causándole una fuerte hemorragia, dejando su sangre y la de su hija esparcidas dentro del coche.
Cuando los bomberos finalmente lograron sacarlo, sus ojos habían perdido su chispa. Miró a su hija, ahora a salvo en sus brazos, con tristeza en su expresión. Temía no sobrevivir lo suficiente para permanecer a su lado.
«Papá…». La niña lloraba, horrorizada al ver a su padre empapado en sangre. Extendió las manos, anhelando su abrazo.
Tendido en la camilla, la mirada del hombre seguía distante. Al ver su estado, Norah y una enfermera comenzaron rápidamente a prestarle ayuda.
La herida de la cabeza había sangrado demasiado; solo pudieron observar cómo sus ojos se abrían lentamente y su respiración se hacía cada vez más débil.
«Papá, tengo miedo…». Sus sollozos llenaron el aire, pero su padre ya no pudo responder. Había dado su vida por ella.
Al presenciar esto, los que estaban a su alrededor se conmovieron hasta las lágrimas.
.
.
.