✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 573:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Kaiden absorbió las palabras de Devonte, susurrando en silencio en su corazón: «Le ofrecí orientación, pero el destino ya había intervenido. Kason y Norah estaban destinados a seguir caminos separados».
Frotándose la barbilla en contemplación, Kaiden sintió que las palabras de Devonte resonaban profundamente en su interior. En su opinión, las cualidades excepcionales de Kason eran innegables. Si Norah no podía encontrar la felicidad con Sean, tal vez aún había esperanza de que Kason estuviera con ella.
Después de que Kason soportara una hora de reprimendas de Devonte, Kaiden finalmente se llevó a Devonte. Kason le lanzó a Kaiden una mirada escalofriante que le hizo temblar, lo que provocó una retirada apresurada.
Kason recuperó su teléfono, los dedos recorriendo la pantalla mientras se desplazaba por su historial de chat con Norah. El último mensaje databa del día del cierre del caso. Desde entonces, el silencio envolvió su conversación. La foto de su perfil sufrió un cambio, ahora retratando una luna llena luminosa contra un fondo de estrellas centelleantes, proyectando un resplandor encantador que cautivaba la vista.
Una ola de melancolía lo invadió al darse cuenta de que ya no era esencial en la vida de Norah; ella podía iluminar su camino con su propio resplandor. A medida que su familia envejecía, Kason sintió el peso del tiempo presionándolo, instándolo a actuar sin demora. No podía soportar la idea de que su abuelo se fuera con deseos incumplidos. Ahora, con su servicio militar a sus espaldas, por fin podía centrarse en construir un hogar estable para su futura esposa.
Apretando con fuerza el teléfono, los pensamientos de Kason se volvieron amargos al contemplar el camino que tenía ante sí. Resignado a su destino, decidió buscar una compañía basada en el respeto mutuo y la cortesía, aceptándolo como el guion de su vida.
Cuando la jornada laboral llegaba a su fin, Gil llamó a Norah a su oficina. «Norah, el plan de tratamiento de Susanna se ha concretado. El objetivo es controlar las posibles complicaciones e infecciones después del injerto. He optado por no profundizar en todos los detalles con ella, por miedo a infundirle temor».
Gil colocó sobre la mesa el plan de tratamiento de la leucemia de Susanna, una manifestación tangible de los esfuerzos de colaboración entre él y Norah. Sentándose en el lado opuesto del sofá, se preparó para adentrarse en la discusión.
«Ella conoce tu identidad y anticipa tu participación en la cirugía. Sin embargo, la realidad es que será tan desafiante como antes, con obstáculos que superar», explicó Gil con franqueza.
Dado que la leucemia de Susanna había recaído, Norah había utilizado métodos especializados para fortalecer su condición. De lo contrario, Susanna tendría que someterse a quimioterapia antes del trasplante.
«Es increíblemente inocente. La ingresarán en el hospital en unos días, y tengo pensado ir introduciéndole la situación poco a poco», comentó Norah, con la voz teñida de preocupación.
Norah se preocupaba de verdad por Susanna, y sus tratamientos a menudo iban acompañados de palabras de ánimo. Ver cómo se iluminaba de alegría el rostro de la joven se convirtió en la mayor recompensa de Norah. Ante los inminentes retos del trasplante y la quimioterapia, Norah se propuso proteger el espíritu de Susanna para que no se viera agobiada por la preocupación. Norah y Gil idearon personalmente un meticuloso plan de tratamiento para Susanna. Organizaron la compatibilidad de la médula ósea y coordinaron cuidadosamente cada detalle del injerto.
.
.
.