✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1073:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Norah, con voz ronca, preguntó: «¿Cómo están mis padres?».
Su conocimiento de ellos se limitaba a las fotografías que le había proporcionado Gilda. Su padre parecía distinguido y sabio, y su encanto se acentuaba con la edad. Su madre, majestuosa y hermosa, irradiaba calidez y amabilidad.
Mientras contemplaba sus imágenes, Norah reflexionaba a menudo sobre su verdadera naturaleza. Se preguntaba si aceptarían a la persona en la que se había convertido.
Tras una pausa, Chayce respondió con tristeza: «No muy bien».
Gilda, ansiosa, le presionó: «¿Qué les pasó? Chayce, por favor, cuéntamelo».
Norah, compartiendo la preocupación de Gilda, insistió: «Por favor, solo explícame qué pasó».
Chayce, visiblemente angustiado, bajó la cabeza y finalmente dijo: «Vienen de camino». Srta. Wilson, pronto lo verá usted misma.
Dudó en transmitir la inquietante noticia que había recibido. La forma en que se había desarrollado la situación con los padres de Norah había superado sus expectativas.
Norah decidió no insistir, sabiendo que pronto tendría sus respuestas.
Su expectación crecía. Había anhelado este reencuentro desde la infancia.
La realidad de que sus padres seguían vivos y estaban a punto de volver a entrar en su vida la llenó de una mezcla de nervios y emoción.
Al darse cuenta de su estado emocional, Sean se aventuró con cautela: «Norah, ¿qué te preocupa? Pareces estar muy pensativa. ¿Quizá un viaje al laboratorio?».
Susanna intervino para ofrecer su apoyo: «Norah, ¿qué te pasa? Puedes contárnoslo, ya sabes».
Joanna sugirió amablemente: «¿Te apetece salir? Estás mejorando y podríamos hacer un viaje fuera en tu silla de ruedas. Solo dinos lo que necesitas».
Trudy, tratando de aliviar su ansiedad, le entregó un plato de sopa.
«Cálmate. Tranquila».
Sintiendo la calidez de su cariño, Norah logró esbozar una pequeña sonrisa. «Sí, estoy lidiando con algo».
La curiosidad se despertó entre sus amigas, pero Norah mantuvo su privacidad. «No puedo compartirlo todavía. Con el tiempo, lo entenderéis».
Al escuchar la implícita petición de privacidad de Norah, todas se abstuvieron de hacer más preguntas. Conscientes de que Norah tenía derecho a decidir cuándo compartirlo, respetaron sus deseos.
Revelar información a su discreción, cambiaron su enfoque. Joanna se volvió entonces hacia Sean. «Sean, mi hermano está interesado en trabajar contigo. ¿Podrías considerarlo para un puesto?». Gracias a su compenetración con Norah, Joanna se sintió lo suficientemente cómoda como para hacer una petición tan alegre.
.
.
.