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Capítulo 82:
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“¡Cómo se atreve!”
“¡¿Quién se cree que es?! ¡Largo de mi casa!”
Exclamó Arabella.
“No me iré, sin mi mujer, será mejor que me digan dónde está, o de lo contrario, los haré pedazos”.
Félix le miró impactado.
“¡Largo!”
Reclamó Félix
“Merybeth es una mujerzuela, seguro se fue con uno de sus miles de amantes”
Dijo Arabella Sean la miró incrédulo.
No podía creer que esa mujer fuera madre de Merybeth, y lo puso en duda.
“Escúchenme muy bien…”
Estaba por hablar, cuando fue súbitamente interrumpido, la voz de una mujer suplicando ayuda se escuchó con claridad.
Sean supo que era Merybeth.
“¡Es la hija de la empleada! Está loca”
Dijo Arabella.
“Ahora, márchese, no es bien recibido aquí”
Sentenció-
“iSean, ayúdame!”
Exclamó Merybeth.
Arabella olvidó cubrir su boca, y ahora lo lamentaba.
Sintió un gran temor de verse descubierta.
“¡¿Qué le hicieron?!”
Exclamó Sean con estupor
Él caminó sin detenerse, siguiendo el sonido de la voz, Arabella se puso ante él.
“¡Esto es propiedad ajena! Usted ha cometido un delito, llamaré a la policía”.
“Hazlo, ya veremos a quién detienen, cuando lleguen”
Sentenció.
Sean caminó hasta el sótano, y observó la puerta.
Escuchó la voz y el llanto de Merybeth y no tuvo duda.
Miró con rabia a Arabella y golpeó la puerta con fuerza.
“¡Haz algo, Félix!”
El hombre intentó detenerlo, pero Sean lo empujó al suelo, sorprendiendo con su violencia.
“¡Llamaré a mi prometido Joe Carson!”
Gritó Sophie.
Sean derribó la puerta, y las mujeres contuvieron el aliento, al sentir miedo de ser descubiertas.
Sean se adentró, y la imagen que vio lo horrorizó.
Sean observó a Merybeth en el suelo, bocabajo, con la piel herida, y la espalda descubierta.
Sintió un miedo rotundo.
Un dolor en su pecho de verla tan frágil como a una mueca rota.
No podría creer que la odiarán tanto para que la lastimarán de tan cruel manera.
Sintió que su pecho dolía, que un nudo apresaba su garganta al sentir dolor por ella.
La levantó, cuidando de no hacerle daño.
Ella abrió los ojos, miró su rostro, su gesto fue tan tierno.
“¿Señor Hyland? ¿Has venido a rescatarme como un héroe?”
Exclamó con la voz débil, tenía el rostro cubierto de llanto.
Sean sintió que su corazón se rompía.
Asintió despacio.
“Esto aquí, no hay nada más que temer, yo te cuidaré, cariño”
Dijo como si su voz fuera un terciopelo que la acariciaba.
Él la levantó y la sostuvo de la mano para liberarla, desanudó sus manos y la llevó consigo.
“¡¿Qué cree que haces?! No se puede llevar a mi hija”
Espetó Arabella.
Sean sentó a Merybeth en una silla, cuidando de no lastimarla, Sophie la miraba llena de furia, y cuando Merybeth alzó la vista, pudo ver su sortija de matrimonio brillar en el dedo de esa mujer.
“¡Cierre la boca de una buena vez, y por todas! Ella es mi esposa, ustedes la han maltratado y serán denunciados, les juro que acabaré con cada uno de ustedes, no me conocen, pero ahora sabrán quién soy yo, no tengo compasión contra los criminales, y ustedes lo son”.
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