✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 561:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Metió la mano en su maletín y sacó una sola hoja de papel: una fotocopia del informe oficial de la puntuación de Justin en el SAT. Dando un paso adelante, se la pegó con fuerza contra el pecho de Bianca.
Bianca dio un grito ahogado y, instintivamente, agarró el papel antes de que cayera al suelo.
«Te pasaste tres semanas hablando con la señora Huntington sobre mármol italiano importado y cortinas de seda a medida», afirmó Haleigh, con una voz increíblemente tranquila y letal. «No te molestaste en darte cuenta de que su único hijo estaba suspendiendo los exámenes de acceso a la universidad».
Bianca bajó la mirada hacia el papel. Vio la puntuación de 1350 impresa en negrita y, al instante, se le fue todo el color de la cara.
«No le vendí una casa», continuó Haleigh, dando un paso más hacia ella. «Le vendí un futuro para su heredero. Has perdido porque no entiendes el dolor humano más básico».
A Bianca le temblaban las manos. Arrugó el informe de resultados hasta convertirlo en una bola apretada.
𝖭оv𝗲𝗹𝘢𝗌 𝘁𝖾n𝖽𝗲𝗻с𝘪a 𝖾𝗻 𝗻𝗈𝗏𝖾l𝘢s4𝖿𝘢𝘯.c𝗼𝗺
«Te crees muy lista», siseó Bianca entre dientes. «Pero todo el mundo sabe que solo conseguiste esta reunión gracias a la influencia de la familia Barrett. No eres nada sin el dinero de Kane respaldándote».
Haleigh apretó la mandíbula.
«Al mundo de los negocios solo le importan los resultados», advirtió con frialdad. «A nadie le importa tu apellido cuando pierdes».
Haleigh rodeó a Bianca, harta de malgastar saliva. Justo cuando se dispuso a pulsar el botón del ascensor, su móvil vibró violentamente dentro del bolsillo de su abrigo. El repentino zumbido le hizo dar un vuelco al corazón.
Sacó el teléfono. La pantalla se iluminó con un único mensaje de texto cifrado procedente de un número desconocido. Solo contenía una línea:
Club Wall Street, última planta. Camden Knight está esperando.
Haleigh se quedó mirando la pantalla iluminada. De repente, el aire en sus pulmones le pareció increíblemente escaso. El recuerdo de aquella voz ronca amenazando con hacer públicos los expedientes médicos de Kane volvió a invadir su mente. Sus dedos se aferraron a los bordes del teléfono con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
No miró atrás hacia Bianca, que seguía gritando algo al final del pasillo. Entró en el ascensor vacío y pulsó el botón de la planta baja.
El descenso hasta el vestíbulo se le hizo agonizantemente lento. Los números sobre la puerta del ascensor iban bajando, cada uno de ellos impactando como un golpe pesado contra su pecho. Salió del edificio y se adentró en el frío cortante de la tarde de Manhattan. El cielo sobre los imponentes rascacielos se había teñido de un gris sombrío y amenazante, presagiando un aguacero torrencial.
Se subió a la parte trasera de su limusina, que la esperaba.
—El distrito financiero. El Wall Street Club —le indicó al conductor, sin que su voz delatara el terror absoluto que le oprimía la garganta.
Mientras el coche se incorporaba al denso tráfico del centro, la mente de Haleigh repasaba mil escenarios tácticos. Camden Knight no era solo un hombre rico; era toda una institución. Controlaba un capital capaz de derribar pequeños países. Pero lo que la aterrorizaba no era su dinero, sino el hecho de que, de alguna manera, hubiera burlado la legendaria red de seguridad de la familia Barrett para hacerse con los secretos más profundos y oscuros de Kane.
.
.
.